jueves, 9 de noviembre de 2017

#meninofilia Margarita de Austria por Juan Bautista Martínez del Mazo


Otro modo de mirar un cuadro... "imagen de un tiempo inexorable"

La severidad de este retrato parece huir del Barroco que solo queda esbozado con el cortinaje rojo y la alfombra. Nuestra mirada nos hace contemplar la soledad de la Infanta Margarita, con sus "meninas" al fondo del cuadro en esta pintura de Martínez del Mazo. Siendo la misma niña del cuadro de Velázquez, aquí, puede decirse, que estamos ante "el cuadro más triste" de Margarita, aquella infanta que fue emperatriz de Austria.

Y la vemos con el "fulgor de lo negro" esa joya del luto, el azabache, el secreto español que Mazo -yerno de Velázquez - pintó en el siglo XVII, de una infanta española de triste historia.

No tiene más joyas que azabaches, un anillo en la mano que sostiene unos guantes y algo, como una toca que le cae en grandes borlas de azabache por entre las trenzas rubias... su mirada es muy triste, como si no estuviese preparada para la muerte. Como si la cogiese desprevenida ese quehacer de morir y temiese no hacerlo bien. (Rosa Chacel)

sábado, 18 de marzo de 2017

#meninofilia - Las Meninas de Picasso, por Richard Hamilton

No deja de sorprender la variada interpretación de las Meninas, que además de ser una obra única e irrepetible, ha sido reelaborada y enaltecida con justicia. 


En los años 70, para celebrar el cumpleaños de Picasso se organizó un homenaje al pintor por llegar a ser nonagenario. El londinense Richard Hamilton (1922-2011), uno de los padres (o abuelos) del Pop Art, realizó una serie de dibujos para la carpeta de aquel Hommage à Picasso de 1973. Planteó como condición poder trabajar con el impresor de Picasso, Aldo Crommelynck. Así consiguió una estampa, que es la que hoy se deja caer por aquí, y que cumplía a la perfección los objetivos de Hamilton: "rendir tributo a Picasso y mostrar su admiración y devoción por Velázquez". 

Este Meninas de Picasso fue la reelaboración que Hamilton planteó del cuadro de Velázquez para felicitar al malagueño y lo hizo de manera "sui generis" pues como bien podemos ver "hizo cubista a la Infanta Margarita, el mastín se torna minotauro, el Infante que lo pisa es un arlequín y en el pecho de Picasso vemos la hoz y el martillo (Velázquez lucía la Cruz de Santiago). La estampa final agrupa todos los lenguajes y estilos de Picasso: cubismo, clasicismo, periodos azul y rosa, las máscaras africanas... ".

Así lo veía en un reportaje Natividad Pulido en ABC de marzo de 2010. Añadía aquella crónica sobre una exposición de Hamilton que tuvo lugar en el Museo del Prado y que me sirve para terminar este #meninofilia que despide el invierno: «Nunca pude soñar con exponer en el Prado; era para mí un sueño imposible; me siento como si estuviera entrando en la Historia», comenta orgulloso Hamilton. Siente veneración por el cuadro de Velázquez: «Nunca vi nada igual ni he vuelto a verlo. Me sentí sobrecogido la primera vez que lo vi y ya nunca me he desprendido de “Las Meninas”. Cada vez que lo contemplo la experiencia es nueva y más impresionante. Todo en este cuadro es preciso y definido; y la composición es apasionante. Me fascinan los interiores y éste es el gran interior de la Historia del Arte. Este cuadro es como una necesidad». 

"Hamilton, como Duchamp, como Picasso y como Goya, ha hecho con Las meninas lo que ha querido, saboreando su festín iconoclasta, sin dejar que ni un solo resquicio del cuadro de Velázquez se sustrajera a su metamorfosis", escribió Manuela Mena.

miércoles, 8 de febrero de 2017

#meninofilia

Desde hace mucho tiempo Las Meninas, de Velázquez, me ha causado una atracción irresistible. Y llevo algo menos en que me he dispuesto encontrar el máximo número posible de representaciones, versiones, interpretaciones y cualquier forma de mostrar la gran influencia de este cuadro hasta nuestros días. 

Su influencia en la pintura, especialmente en artistas españoles, es sorprendente.  Cada cuál le ha dado su especial visión, lo ha interpretado a su manera, ha adaptado la iconografía, ha cambiado, ha mezclado ... en fin, que no se han podido resistir a recrearlas y ofrecérnoslas en sugerentes obras que me dispongo a compartir. 


Hoy me estreno aquí con una obra que me parece apasionante: El número secreto de Velázquez, que Salvador Dalí realizó en la década de los 60 del siglo XX para una exposición en Nueva York. Lo mejor de todo, además del monocromatismo de la composición, es haber cambiado los personajes de la escena y sustituirlos por números. Números del 1 al 9, dispuestos según la libre inspiración de Dalí y con la singular y triple repetición del 7. Algo que no es casual en un surrealista de 24 horas diarias como es el Genio de Cadaqués. 

"Dalí se identifica con el número siete, pitagórico y poético" dice Tomey l'Amo en su obra El nacimiento intrauterino de Salvador Dalí y puede que esa sea una de las claves de este triple siete que aparece en el cuadro que hoy traigo a esta #meninofilia 

Ninguna de las versiones ha sido una simple copia. Este de hoy no lo es menos y ya veremos como Dalí se recrea más de una vez en él. 

Mi #meninofilia es una manera de tributar mi admiración al cuadro de Velázquez y de su obra, pero también de las numerosas versiones realizadas por genios como Dalí.

Espero que les guste.