sábado, 18 de marzo de 2017

#meninofilia - Las Meninas de Picasso, por Richard Hamilton

No deja de sorprender la variada interpretación de las Meninas, que además de ser una obra única e irrepetible, ha sido reelaborada y enaltecida con justicia. 


En los años 70, para celebrar el cumpleaños de Picasso se organizó un homenaje al pintor por llegar a ser nonagenario. El londinense Richard Hamilton (1922-2011), uno de los padres (o abuelos) del Pop Art, realizó una serie de dibujos para la carpeta de aquel Hommage à Picasso de 1973. Planteó como condición poder trabajar con el impresor de Picasso, Aldo Crommelynck. Así consiguió una estampa, que es la que hoy se deja caer por aquí, y que cumplía a la perfección los objetivos de Hamilton: "rendir tributo a Picasso y mostrar su admiración y devoción por Velázquez". 

Este Meninas de Picasso fue la reelaboración que Hamilton planteó del cuadro de Velázquez para felicitar al malagueño y lo hizo de manera "sui generis" pues como bien podemos ver "hizo cubista a la Infanta Margarita, el mastín se torna minotauro, el Infante que lo pisa es un arlequín y en el pecho de Picasso vemos la hoz y el martillo (Velázquez lucía la Cruz de Santiago). La estampa final agrupa todos los lenguajes y estilos de Picasso: cubismo, clasicismo, periodos azul y rosa, las máscaras africanas... ".

Así lo veía en un reportaje Natividad Pulido en ABC de marzo de 2010. Añadía aquella crónica sobre una exposición de Hamilton que tuvo lugar en el Museo del Prado y que me sirve para terminar este #meninofilia que despide el invierno: «Nunca pude soñar con exponer en el Prado; era para mí un sueño imposible; me siento como si estuviera entrando en la Historia», comenta orgulloso Hamilton. Siente veneración por el cuadro de Velázquez: «Nunca vi nada igual ni he vuelto a verlo. Me sentí sobrecogido la primera vez que lo vi y ya nunca me he desprendido de “Las Meninas”. Cada vez que lo contemplo la experiencia es nueva y más impresionante. Todo en este cuadro es preciso y definido; y la composición es apasionante. Me fascinan los interiores y éste es el gran interior de la Historia del Arte. Este cuadro es como una necesidad». 

"Hamilton, como Duchamp, como Picasso y como Goya, ha hecho con Las meninas lo que ha querido, saboreando su festín iconoclasta, sin dejar que ni un solo resquicio del cuadro de Velázquez se sustrajera a su metamorfosis", escribió Manuela Mena.

miércoles, 8 de febrero de 2017

#meninofilia

Desde hace mucho tiempo Las Meninas, de Velázquez, me ha causado una atracción irresistible. Y llevo algo menos en que me he dispuesto encontrar el máximo número posible de representaciones, versiones, interpretaciones y cualquier forma de mostrar la gran influencia de este cuadro hasta nuestros días. 

Su influencia en la pintura, especialmente en artistas españoles, es sorprendente.  Cada cuál le ha dado su especial visión, lo ha interpretado a su manera, ha adaptado la iconografía, ha cambiado, ha mezclado ... en fin, que no se han podido resistir a recrearlas y ofrecérnoslas en sugerentes obras que me dispongo a compartir. 


Hoy me estreno aquí con una obra que me parece apasionante: El número secreto de Velázquez, que Salvador Dalí realizó en la década de los 60 del siglo XX para una exposición en Nueva York. Lo mejor de todo, además del monocromatismo de la composición, es haber cambiado los personajes de la escena y sustituirlos por números. Números del 1 al 9, dispuestos según la libre inspiración de Dalí y con la singular y triple repetición del 7. Algo que no es casual en un surrealista de 24 horas diarias como es el Genio de Cadaqués. 

"Dalí se identifica con el número siete, pitagórico y poético" dice Tomey l'Amo en su obra El nacimiento intrauterino de Salvador Dalí y puede que esa sea una de las claves de este triple siete que aparece en el cuadro que hoy traigo a esta #meninofilia 

Ninguna de las versiones ha sido una simple copia. Este de hoy no lo es menos y ya veremos como Dalí se recrea más de una vez en él. 

Mi #meninofilia es una manera de tributar mi admiración al cuadro de Velázquez y de su obra, pero también de las numerosas versiones realizadas por genios como Dalí.

Espero que les guste.  


domingo, 4 de diciembre de 2016

#4deDiciembre, Día de Andalucía


Paseando por la avenida del Gran Capitán, en Córdoba, contemplo algunas de las portadas que Diario Córdoba ha colocado a modo de exposición con motivo de su 75º aniversario. Llama la atención en la histórica cabecera que desde que comenzó a usar tinta de color, lo hace en rojo, que la portada del 6 de diciembre de 1977 aparezca con la impresión en verde. Es un homenaje a lo que pasó en Andalucía aquel 4 de diciembre de 1977 que hoy traigo a esta entrada.

39 años después, el 4 de diciembre sigue teniendo para mí unas connotaciones de marcada significación. Seguramente haberlo vivido en primera persona y en la etapa más sugerente del último cuarto del siglo XX, tienen un valor añadido. Y es lo que lleva a considerar con mayor carga de significación, recordando el valor de una fecha que quedó eclipsada por la del 28 de febrero.

Hablo de Andalucía, claro. Del sentimiento de la Autonomía conseguida con el tesón de un pueblo que la pidió desde la calle, desde la movilización y desde el sentimiento común de querer ser de primera. Hablo de una manifestación que sorprendió a propios y extraños y que motivó una convulsión política. Sobre todo en aquellos que no habían previsto que Andalucía, sería una de las nacionalidades históricas que reclamaría su sitio en el estado autonómico que estaba fraguándose.

Y el Pueblo Andaluz, ávido de libertades, necesitado de justicia y de reformas, no dudó en salir a nuestras calles y plazas. Lo hizo en grandes ciudades y también en pueblos pequeños. Lo hizo también en Madrid y sobre todo en Barcelona. No se escondió de aquellos últimos coletazos de un régimen agonizante ni de los peligros que entrañaba salir a la calle con banderas andaluzas, con símbolos prácticamente prohibidos y con el deseo de auto-gobierno para Andalucía. 


Sin las manifestaciones del 4 de diciembre, Andalucía no habría conseguido poner de manifiesto su sentimiento autonomista ni llegar al Pacto de Antequera para conseguir la pre-autonomía o luego llegar al 28-F para conseguir la autonomía plena del artículo 151 de la Constitución del 78. Sin aquella reivindicación de un Estatuto de Autonomía para Andalucía, el planteamiento del nacionalismo histórico o el concepto de estado autonómico, habrían sido distintos.

En medio de aquellas grandes masas de manifestantes, hubo un hecho trágico: la muerte de Manuel José Garcia Caparrós por un disparo de la policía armada, por intentar subir la bandera de Andalucía que el presidente de la diputación de Málaga había impedido colocar en el balcón. Una muerte que se convirtió en exponente de una reivindicación de la Andalucía real, la de la gente normal que se echó a la calle por Andalucía. La que hizo oficial una Andalucía en la que nadie quería fijarse.

Hoy es también domingo, como lo fue aquel 4 de diciembre de 1977, referente para la historia del pueblo andaluz que no debe olvidarse. Origen de nuestra plena autonomía y de una conciencia andaluza que, para muchos, representa el Día Nacional de Andalucía.

Una fecha que sigue más viva de lo que pueda parecer y que va recuperando su papel en el imaginario colectivo andaluz.

Feliz 4 de diciembre.

¡Viva Andalucía Libre!








@anrajimo