jueves, 22 de julio de 2010

Dudas razonables sobre lo de CajaSur

Al margen de la nefasta gestión llevada a cabo por los curas en CajaSur, como el tiempo ha venido a demostrar, no las veo muy claras en todo lo que ha pasado hasta ahora. Siempre pensé que no era cosa de sacerdotes o canónigos, llevar las riendas de una entidad de crédito y ahorro, por muy suya que fuera. Pero se ve que las necesidades de compaginar la vida pastoral con la complejidad de la dirección de una caja de ahorros, era un anzuelo difícil de esquivar en la vorágine del océano de la opulencia y el mercantilismo, incluso para los “pastores” de la catedral cordobesa.

El suicidio al que llevaron a CajaSur sus últimos gestores-dueños, fue manifiesto cuando renunciaron a la fusión con UNICAJA o no buscaron otra. Los hechos fueron los que fueron y hoy por hoy, nada más se puede hacer que aceptar lo que ha pasado, esperando que, al menos, el empleo no se convierta en paro y que lo poco que pudiera quedar para obra social siga repercutiendo en Córdoba y otras zonas de influencia, aunque también está claro que ya no será lo mismo.

CajaSur se convertirá en banco y ya tenemos ahí la primera colada del regulador: no se mantendrá la reiterada monserga de no perder la necesidad de las cajas de ahorro y su filosofía social. Ahora que se ha hecho público también el posible acuerdo al que se habría llegado en la fusión con UNICAJA, vemos o al menos veo, que no era tan malo como lo pintaron los canónigos.
En todo caso, me caben algunas dudas al comparar lo sucedido con otra caja intervenida: Caja Castilla-La Mancha. Si recuerdan ustedes, la caja manchega (CCM) fue intervenida por el Banco de España en marzo de 2009. Lo fue a raíz de la negativa de UNICAJA a fusionarla sin recibir más avales del Banco de España y de acuerdo con el Real Decreto del Consejo de Ministros que publicó la intervención por “el deterioro al que podía verse expuesta la entidad en caso de continuar la búsqueda de este tipo de soluciones ha hecho aconsejable la actuación del Banco de España para evitar que el resultado final pudiera resultar muy costoso para el contribuyente”.

Desde entonces han pasado más de quince meses con la Caja intervenida y en ese periodo de tiempo ha pasado de todo: cambios en los administradores, reuniones de la Asamblea de la Caja, propuestas de uno u otro tipo, anuncios de susbasta, aplazamientos de la misma y una serie de acontecimientos que, en ningún caso, se han tenido en cuenta a la hora de la intervención de CajaSur. En menos de tres meses tras la intervención, la subasta se ha celebrado y que sepamos, sin previa reunión de la Asamblea de la caja cordobesa, como sí ha ocurrido en la castellano-manchega para ver a quién se le adjudicaba.

En los tres primeros meses de la intervención de CCM, su presidente o directivo nombrado por el Banco de España aseguraba, tras recordar la importancia de intereses públicos, relacionados con los organismos de Castilla-La Mancha, así como proyectos sociales de la Obra Social, que "el carácter territorial y social de la caja es también uno de nuestros rasgos de identidad que debemos preservar para el futuro". ¿Recuerdan ustedes escuchar algo parecido en los administradores nombrados por el Banco de España para Cajasur?.

Aquí, en ese mismo tiempo, se ha acelerado el proceso de subasta y lo más que podemos hacer es esperar que algo quede en Córdoba y Andalucía de lo que ahora se lleva la caja vasca, curiosamente en manos de los nacionalistas del PNV.

Digo curiosamente porque también se oyen rumores, aunque acallados por algunos socialistas de tronío, que hablan de la posible connivencia entre responsables de altísimo nivel de las finanzas públicas del Estado con miembros de la cúpula peneuvista, para que, según dicen, los presupuestos generales cuenten con la mayoría necesaria para su aprobación por el Congreso de los Diputados. Y a cambio, entre otras prebendas, está la adjudicación de CajaSur. Insisto en que son rumores, comentarios, habladurías pero en cualquier caso, me cabe la duda razonable.

Algo más, entre tan sútil y complejo entramado que a los mortales y paganos de a pie (por aquello de contribuir con nuestros impuestos al sostenimiento de algo de todo esto), nos toca presenciar sin saber qué hacer. Cuando se anunció la subasta de la CCM para noviembre de 2009, ocho meses después de la intervención –frente a los escasos tres meses de la de CajaSur-, se ampliaba el plazo para intentar que hubiera más opciones y suponía, de hecho una clara participación del Banco de España en el proceso, invitando a algunas entidades a participar; en la que las autoridades de la Comunidad Autónoma castellano-manchega intervinieron con declaraciones manifiestas apoyando unos u otros proyectos y en todo caso, la venta tendría que contar con la decisión de la Asamblea de la Caja. ¿Les suena a ustedes que haya pasado algo así en CajaSur?.

Finalmente me parece poco apropiado que, lo mismo que sobran los religiosos al frente de una entidad de crédito y ahorro, se mantengan los políticos. Las empresas deben estar en manos de profesionales que las gestiones como tales y no en función de los dictados de unos u otros. Si sobran los curas, a mi modo de ver, también sobran los políticos.

Creo que lo que ha supuesto la intervención, quizá necesaria pero no imprescindible, de CajaSur y su posterior subasta, inminente, rápida, sin asamblea previa y con más urgencia y prisa que ganas de resolver el problema sin perjudicar a Córdoba y a Andalucía, contiene algunas dudas razonables que, comparadas con lo que ha pasado en CCM, marcan una notable diferencia. Y no digamos lo que ha pasado con la oferta de UNICAJA que ahora que la conocemos, no sólo no era tan mala sino que, aparentemente era incluso mejor para los intereses cordobeses y andaluces que lo que ha ofrecido, ganando, la vasca BBK.

O al menos así me lo parece.