sábado, 8 de octubre de 2011

Me cuesta creerme lo de las obras en el Aguilar y Eslava

Qué quieren que les diga. Por mucha prensa que haya de por medio y por muchas declaraciones de la administración correspondiente, que es la Junta de Andalucía y su Consejería de Educación, hasta que no lo vea, no lo creo.

El anuncio en nota de prensa de la Delegación de Educación de la Junta en Córdoba, dice que se van a destinar casi 2,7 millones de euros para la reforma del edificio del Instituto Aguilar y Eslava y se enmarca en un nuevo Plan el OLA (Oportunidades Laborales en Andalucía). Y el anuncio se hace a las puertas de unas elecciones. Para variar.

Si no fuera porque ya se comunicó oficialmente algo parecido en el entonces denominado Plan Mejor Escuela y porque en varias ocasiones se iban a empezar las obras y no se ha hecho nada, a lo mejor me lo creía, pero ya les digo. Después de más de cinco años esperando que se cumplieran las promesas y tras más de otros veinticinco años esperando reformas, que se vayan con el cuento a otra parte. Para mí, ésto es como lo del pastor mentiroso, de tanto vociferar ¡que viene el loboooo!.. y ser mentira, cuando el lobo vino, nadie se lo creyó. Y encima se reía de los
vecinos que se habían tragado la trola.

Mientras tanto, sigo pensando que es un nuevo brindis al sol de los políticos de la Junta de Andalucía. Lo siento. No me lo creo.

Aunque..... pensándolo bien, si termina como el cuento ese, qué buen final sería.

martes, 4 de octubre de 2011

¡Bienvenida, Profesora!

Este curso 2011/2012, la UCO recupera una profesora, la Doctora en Derecho Constitucional, Carmen Calvo Poyato. Algunos de sus amigos más cercanos pensamos que el Congreso pierde una gran diputada, eso sí, en favor de la buena profesora que recupera la Universidad de Córdoba.

Y es que desde 1996, Carmen Calvo ha tenido una brillante carrera política, siendo parlamentaria andaluza, Consejera de Cultura, Ministra de Cultura, Vicepresidenta del Congreso y diputada en la Cámara baja del Parlamento Español. Un trayectoria imparable que acaba precisamente en esta legislatura por voluntad propia y por razones que todos o casi todos, conocen hoy día.

Carmen ha pedido volver a la Universidad, que es su trabajo, tras haber renunciado de manera pública y directa a ir en unas listas con cargo a su honor o a su dignidad. Ella suele ser clara cuando habla y no esconde que haya quiénes “quieren mantener su sitio político a toda costa, incluso renunciando a su conciencia”. No es el caso de la Doctora Calvo. Ella no ha vendido su dignidad por un escaño. Ha sido leal militante en el partido que ahora va a prescindir de ella por dejar a otras y otros en el sillón o en las listas. Ha sido socialista aún cuando se decía de ella que era independiente. Ha recorrido de punta a cabo no sólo Andalucía o España, sino buena parte del mundo haciendo gala de su servicio público como representante del Parlamento andaluz, del Congreso o del Gobierno tanto andaluz como español. Y no digamos la provincia de Córdoba por la que ha sido Diputada, con mayúscula, pues no ha habido rincón cordobés ni asociación, colectivo, ayuntamiento o institución a la que no haya atendido. Sus vacaciones siempre han tenido algún momento de trabajo como parlamentaria, para acudir a alguna fiesta o a acompañar a algún cargo público, en algún acto oficial, siempre con la lealtad de una dedicación plena y constante en el servicio al que se entregaba cuando aceptó ser candidata al Parlamento andaluz por Córdoba en aquel lejano 1996 y que ha mantenido en las más altas instancias de su cometido público al servicio de España.

Hoy, Carmen Calvo vuelve a la Universidad de Córdoba, y podrá dedicarse a seguir enseñando Derecho Constitucional desde su especial condición de ex-Ministra del Gobierno de España o ex Consejera del de Andalucía. También lo hará con el recuerdo de su paso por un trabajo concienzudo y constante, casi sin descanso, en estos más de quince años de dedicación en la Política. Habrá quiénes piensen que su actuación ha sido brillante y otros que puedan opinar que podría haber sido mejor. Pero nadie podrá negarle la dedicación, el empeño, la constancia, la perseverancia, la honestidad y el cariño que ha puesto en todo aquello que se le ha encomendado en la faceta pública desarrollada.

Como ciudadano me siento orgulloso de lo que ha hecho hasta el final, algo que le honra y honra al tiempo a la Política, con mayúsculas. Como egabrense le deseo lo mejor en su vuelta a la Universidad y le agradezco todo lo que ha hecho en estos quince años. Como amigo, me felicito de su decisión, de su firmeza, de su dignidad a la hora de tomar esta decisión que para ella se que no es complicada pues es un reflejo más de su personalidad y además, me alegro enormemente que desde hoy mismo, cuando la veamos con el birrete y la muceta rojos, en ese acto de inauguración del Curso Académico en la UCO, volvamos a contar con ella como profesora de Derecho Constitucional. Y sabremos que, nuevas generaciones de alumnos de Derecho, van a tener en ella, no sólo una gran profesora, sino una muestra viva de la más reciente historia política de Andalucía y de España.

Así que, ¡bienvenida, Profesora!