jueves, 22 de marzo de 2012

El patrimonio de las Cofradías

A menudo solemos decir que, del patrimonio de las Cofradías, lo más valioso es el grupo humano que, llevado por la fe y por la religiosidad, las mantiene a lo largo de los siglos. Ese grupo de hombres y mujeres, de jóvenes y no tan jóvenes, que se esfuerza y trabaja para hacer posible la realidad de la que luego todos disfrutamos en la Semana Santa y que a lo largo del año, con sus más y con sus menos, hace posible esa especie de ensueño que mueve y conmueve a toda la Ciudad.

Pero hay también un patrimonio valioso, unas veces más sencillo, otras muy elaborado, que constituye un tesoro escondido que se exhibe durante la Semana Santa o en las ocasiones en las que el culto que se tributa a los titulares de las cofradías lo requiere.

Un patrimonio que disfrutamos y disfrutan cuántas personas presencian las procesiones en la calle. Un patrimonio hecho a base de duros trabajos en los que, también hay que reconocerlo, colaboran no pocas personas y que engrandece nuestro catálogo histórico –artístico. Un patrimonio que mantiene trabajos y mano de obra en talleres familiares y profesionales que a lo largo de los años se mantiene gracias a los encargos de las cofradías.

Un patrimonio que, en ocasiones, es objeto de los amigos de lo ajeno, los desaprensivos más desalmados, los intransigentes que nada de esto parecen reconocer. Y que atacan desde la indefensión o la confianza que los cofrades ponen en lo que consideran que es de todo el pueblo y que se ha conseguido gracias al esfuerzo de muchos.

Lo ocurrido en el paso del Descendimiento pone de manifiesto que hay quiénes parecen no respetar el patrimonio de las cofradías y nos sitúa en la tesitura de saber porqué se hace ese daño y con qué fin. Pero lamentablemente la respuesta la tiene quién no la da.

Cuando este próximo Viernes Santo veamos la procesión del Descendimiento en las calles, veremos su paso mutilado, en parte carbonizado, con la pérdida de un valor material y sobre todo sentimental, pensaremos que el trabajo realizado siempre es poco con el que nos espera más adelante. Pero sobre todo que, en nuestras cofradías, el mayor patrimonio, el tesoro más valioso, es el que conforma un grupo humano de cofrades que trabajan para mantener viva la Hermandad y todo lo que supone.

Un grupo humano como el de los cofrades del Descendimiento, que tendrán que hacer un nuevo esfuerzo para el patrimonio material pero sabiendo que hay mucho patrimonio humano y que ese, es el más valioso.

¡Ánimo, que la gente que conoce Arimatea sabe bien de qué estoy hablando!

sábado, 17 de marzo de 2012

Laetare

¡Alegraos!.

Es la traducción de esa palabra latina que da nombre al IV Domingo de Cuaresma. Y en esta ocasión, a pesar de las circunstancias políticas, económicas, financieras y sociales, creo no está de más alegrarse.

En mi caso por varios motivos. Uno personal, este año cumplimos 50 años un buen puñado de amigos y amigas del instituto y lo vamos a celebrar juntos. Ya es motivo de alegría y más aún, compartirlo con ellos. En el recuerdo quedan los que se fueron antes de llegar hasta hoy más, un recuerdo al fin y al cabo, es una manera de tenerlos presentes. Y lo están.

Otro motivo de mi alegría de hoy está relacionado con mi cofradía del Huerto, que también está de efemérides en este 2012 y que centra en el acto Los Sonidos de la Semana Santa una parte de la experiencia sensorial que supone esta conmemoración. Muchas otras cosas hay alrededor de los aniversarios de la hermandad y son motivo, insisto, para alegrarse y compartirlo.

Además estamos de 100 cumpleaños en La Opinión de Cabra y con la nueva versión de la web, conmemoramos el primer número salido un 17 de marzo de 1912. Qué buen trabajo han hecho los responsables de diseño e informática en su tarea. Y en la memoria, los sonidos de Maestro Tejera en El Jardinito y también la gratitud hacia quiénes hacen y han hecho posible este proyecto de información local.

Por último, no quiero dejar de estar alegre en este sábado porque ya se acerca la Semana Santa y nos lo dice este "Laetare" que anticipa la llegada del Domingo de Ramos, con el pregón nuestro también amigo José Antonio Martín.

Hay que estar alegres por la responsabilidad que tenemos en unos días, cuando tengan lugar elecciones que han de hacer hablar al pueblo andaluz y como suele decirse esa es la fiesta de la Democracia y hay que demostrarlo votando. Y porque son a pocos días del Bicentenario de la primera Constitución española, la de las Cortes de Cádiz, esa vitoreada y atlántica "Pepa" que comenzó la trayectoria constitucionalista hispánica.

Sin embargo, no puedo dejar de tener esa especie de rabieta que me llevará a participar en la huelga general del 29 de marzo. Razones no faltan, y de peso. O al menos a mí, como a un buen número de ciudadanos eso nos parece. Ojalá tuviera que alegrarme de no ir porque el Gobierno cambiara la pésima reforma laboral que ha planteado y que rompe muchos años de derechos conseguidos por los trabajadores de este pais.

Pero ese cambio, de momento, parece que no será motivo de alegría. Así que me quedo con los otros y los compartiré para que sean aún más dichosos si cabe.

¡Ah!, y disfruten de las vistas que ofrece este lugar privilegiado para vivir que es Cabra.