domingo, 30 de diciembre de 2012

El cartero que se convirtió en carta


Los carteros y las carteras son mensajeros de noticias, unas tristes, otras alegres. Llevan en sus sacas noticias, libros, periódicos, mensajes, publicidad... se encargan de intermediar en la comunicación escrita entre la gente de todo el mundo.

Antes que se expandiera la red de redes como medio global e inmediato de comunicación personal, los carteros llevaban las cartas o las postales en las que las personas se comunicaban. Una de las costumbres que se mantiene es la de enviar postales de Navidad o “crismas” que suelen agradar a los que las reciben. Y, lamentablemente, cada día son menos los que envían cartas, de forma que esa tradición epistolar que ha dado al mundo magníficas colecciones, entre las que cabe recordar a uno de los más prolíficos, Juan Valera, o a uno de los más antiguos, Pablo de Tarso; podría terminar perdiéndose.

Me gusta recibir cartas que no sean sólo información bancaria, publicidad, multas o convocatorias varias. Es cierto que hasta hace algún tiempo he mantenido la costumbre de enviarlas. Aunque confieso que cada vez me cuesta más y uso otros medios alternativos.

El hilo conductor de este comentario que escribo en la mañana del penúltimo día del año, no es otro que haber visto en el Museo Aguilar y Eslava la puesta en escena de la obra de títeres que da nombre a estas líneas por la compañía El Grillo. Era un cartero que quería ser carta, para poder viajar, llevar noticias, anunciar, comunicar. Y finalmente lo consiguió. Tal era su identificación con su trabajo que dejó de ser cartero y se convirtió en carta. Los niños y niñas que acudieron a contemplar la obra disfrutaron tanto como los mayores que también asistimos.

Se unen pues dos sensaciones, una la comentada por la obra de títeres vista en el Museo, una experiencia más que interesante; la otra, el recuerdo a ese Cartero Real que nos ha dejado físicamente hace apenas unos días. Durante muchos años, Antonio Montilla fue ese cariñoso cartero que acogía a los niños y a las niñas, también a los mayores, recogiendo sus cartas llenas de peticiones y deseos, algunas realmente entrañables y solidarias, tratadas por igual con el mismo cariño y llenas de la ilusión que marca estos días previos a la Cabalgata de los Reyes Magos.

Varios amigos que son carteros, siguen animándonos a que enviemos cartas, postales, “crismas”. Y entre ellos hay un cartero especial que siempre está dispuesto a recibir todo lo que queramos pedir. Es el Cartero Real que muy pronto recibirá las de los pequeños egabrenses.

Este año, Antonio Montilla, el Cartero Real que acogió en sus brazos los deseos de tantos niños y niñas de Cabra, se ha convertido en carta y se ha marchado a seguir llevando, desde otra dimensión, la ilusión y la esperanza de los que, a pesar de los años, seguimos siendo niños y esperamos con impaciencia la llegada de los Reyes. 

jueves, 6 de diciembre de 2012

Voluntarios, voluntarias

En estos tiempos resulta que los voluntarios y sobre todo las voluntarias (pues son mujeres más del 70%), cobran un papel relevante pues han de suplir, en contra de lo que debería ser su acción, a las carencias del estado que, por manos de los gobiernos, cada vez merma más mientras éstos recortan, y recortan, y recortan. Como las pilas de duracel.

Las voluntarias y los voluntarios, están realizando de manera altruista una labor de colaboración desinteresada que ayuda a las personas, a las familias, a las instituciones, a la sociedad en general. Son más de seis millones de personas en total y han crecido en torno a un 20% desde el pasado año. Más de un millón se dedican exclusivamente a tareas de acción social. Señal que hacen falta y que con ello se demuestra la falta de responsabilidad del estado, preocupado en salvar a los poderosos mientras sigue pidiendo esfuerzos a la población que ya no puede más.

La respuesta de la ciudadanía habría de ser contundente. No solo colaborando como voluntariado en diferentes campos entre los que está la acción social, sino contestando a esas medidas del todo insolidarias e injustas de los gobiernos, preocupados más por salvar a los poderosos que por permitir seguir viviendo a los ciudadanos a quiénes representan.

Mientras tanto, las voluntarias y los voluntarios "son un canal básico de detección y atención de las personas vulnerables" según han afirmado responsables de alguna de las organizaciones que trabajan con ellos y ellas.

Gracias a las personas que trabajan como voluntarios. Gracias por su trabajo y esfuerzo. Gracias por atender todas aquellas cuestiones que necesitan de la gente para poder salir adelante.