domingo, 26 de enero de 2014

Fitur, ¿un modelo agotado?


He leído estos días varias reseñas sobre la repercusión empresarial de la Feria Internacional del Turismo de Madrid, FITUR, considerada hasta ahora como la tercera del mundo tras la de Berlín y la de Londres. Sin embargo, me ha llamado la atención que en algunos comentarios, la conclusión es que el modelo de feria que puede verse en FITUR está agotado y, lo que es peor, que no sirve para generar más riqueza en los destinos que se presentan o en las empresas que concurren a la muestra. 

Empresas que, por otra parte, cada vez ocupan menos espacios quedando pabellones vacíos y el resto los llenan administraciones públicas y sus representantes para hacerse las fotos, salir en los medios de sus respectivos lugares de origen y “vender” un sinfín de destinos, productos, fiestas o eventos, que son muestra de la gran variedad de posibilidades turísticas de los pueblos españoles. Variedad tan singularizada que, mucho me temo a la hora de convertirse en un auténtico “producto turístico” tenga dificultades para competir haciéndolo desde el inicio de su promoción entre iguales, sin que el mercado llegue a considerar sus ofertas como algo a tener en cuenta. Y éste es el problema. Si el mercado no acude, si la feria no sirve realmente para vender ¿de qué sirve estar presente? e incluso, tal cómo está concebida ¿sirve para algo?. No falta quién apunta que, al haber caído en picado el atractivo turístico de la ciudad en la que tiene lugar, Madrid, ésto ha provocado un desinterés en los empresarios por venir. 

Estos o parecidos planteamientos vienen dejándose caer desde hace años, y con criterios que me parecen lo suficientemente objetivos como para tenerlos en cuenta. Máxime cuando, si miramos a nuestro alrededor, la mayor parte de los expositores son costeados con dinero público y llevan a una especie de lucha titánica por ver quién sale con más famosos en las fotos. 


Y no digamos por parte de los visitantes. Si efectivamente lo que dicen los medios especializados es cierto, son ciudadanos de a pie quiénes visitan esta feria y a lo máximo que aspiran es a llevarse propaganda (bolsas, folletos, carteles) y a probar las exquisiteces gastronómicas que ofrecen los pabellones institucionales que pueden verse en FITUR. Tapeo gratis y colas para terminar con las bandejas y probar lo mucho y bueno que ofrecen nuestros anfitriones. 


Para colmo, dicen que la parte de las empresas, apenas ha ocupado un reducido espacio con su propia “flecha” para que los interesados no se pierdan y las visiten. Según cuentan algunos medios, precisamente son las empresas las que no tienen el mismo éxito que los mostradores con tapas, copas y regalos de nuestras espléndidas administraciones públicas presentes en la feria. 

De los diez pabellones que ocupa la feria del turismo, nueve están ocupados por administraciones públicas españolas o bien por gobiernos de otros países; cada visitante generará una media de 900 euros frente a los 3.700 de Berlín y Londres.


El primer diario europeo de información turística – Andalucía Turismo digital – decía en 2009: “Puede que las instituciones públicas se vean en el compromiso de ofrecer la mejor cara posible, pero al empresario lo que le interesa es la cuenta matemática de los beneficios que le aporta su presencia en Fitur. Y si la balanza no es positiva…”.


Otros siguen hablando del desfile de autoridades y que poca presencia de profesionales y esto ya se publicaba en 2005. 


En fin, les dejo algunos enlaces más, de los muchos que he encontrado, para que seamos lo suficientemente cautos y responsables como para saber qué hacer en el futuro con FITUR y sobre todo, cómo aprovechar estos eventos para que sirvan de atractivo al mercado, que es lo que cuenta finalmente.