sábado, 6 de febrero de 2016

Enrique Triano Muñoz, in memoriam


Enrique, guiando y enseñando a un grupo. Foto: Flora Andaluza

Hoy las plantas de la Tierra han perdido uno de sus más espléndidos conocedores, de sus más exquisitos buscadores, de sus más apasionados defensores. Hoy su familia, sus amigos, sus conocidos, las personas que alguna, muchas o pocas veces hemos tenido contacto con él, perdemos su presencia física, su entrañable y cariñosa figura, su especial manera de ser y de sentir.

Luchador nato, constante, incansable, "lo tuyo" se te ha llevado.

Nos queda para siempre tu sonrisa cariñosa, tus ojos brillantes, tu siempre grata conversación.

Armeria Trianoi, nombre dedicado a Enrique Triano
Tus fotos y trabajos sobre las plantas, siempre te nos van a hacer presente, aún en la distancia eterna que ya supone este tránsito que te ha llevado a esa otra dimensión tan difícil de comprender y que tanto nos cuesta aceptar.

Tus flores y plantas de tantos sitios, especialmente las "chiquitillas", que siempre han sido tus predilectas, quedarán ahora más y mejor reconocidas gracias a tantos trabajos y dedicación como les concediste. Los libros, fotos, investigaciones. Tantas cosas que supiste hacer tan bien, con tanta dedicación, hoy forman parte ya de un legado que difícilmente podrá olvidarse, constituyendo una obra ingente e inagotable de horas y horas pasadas junto a la Naturaleza.

Sencillo y vitalista, natural y sensible, dichoso y sonriente. Disfrutando de una ruta por el campo, de la Pascua de los Moraos, de un fin de año rural, contando los narcisos de la Nava, de feria en nuestros pueblos o de una amena conferencia, los momentos compartidos ya forman parte de un recuerdo constante que, contigo, no nos dejará nunca.

Desde los quince años hablando y estudiando la Sierra, las cunetas, las plantas, los "bichillos", la gastronomía, el medio ambiente, las aplicaciones medicinales y dermatológicas de las plantas, y tantas otras materias en las que has trabajado con rigor, esfuerzo y experimentación. Aunque al principio hubo quien dudó de tus trabajos, sus frutos callaron pronto a los que no querían aceptarlos. Antiguo alumno del Aguilar y Eslava de Cabra, sin pasar por la Universidad, fuiste codirector de tesis doctorales. Nadie duda hoy en reconocer que eres un eximio BOTÁNICO con letras mayúsculas y todos los honores. Magnífico guía de los senderos y caminos naturales. Descubriste plantas endémicas de nuestras Sierras Subbéticas, dando nombre a alguna de ellas, por tan ejemplar trabajo digno de reconocimiento y gratitud. Defensor infatigable de la Cultura de las plantas (Flora de Andalucía, coord. por Enrique Triano Muñoz) y de la Naturaleza.

Hoy, casi a la media noche, las redes sociales nos decían que nos dejabas físicamente. Pero querido Enrique, aún en la distancia, tu recuerdo, tu vitalidad y tu alegría estarán, están, siempre con nosotros.

Foto de almendros en flor, hecha por Enrique.
(tomada del grupo FLORA ANDALUZA gracias a Maribel Mengíbar Borrego) 
No te vas. Solo te separas de lo físico con la misma discreción y sigilo que la efímera belleza de las plantas. Como si fueras una Armeria Trianoi que luce en su esplendor y luego se marchita para volver a renacer otra Primavera, con ese espíritu libre y vigoroso que otorga la eternidad en la que ya estás instalado.

Te añoraremos pero estarás siempre con nosotros. Hasta luego, hasta siempre, querido Enrique.