He de admitir que, últimamente, me he acostumbrado a mirar el Diccionario con asiduidad. Bien es verdad que, en no pocas ocasiones, lo hacía para jugar a un divertido pasatiempo que aprovechaba en familia o con amigos y por el que intentábamos describir palabras poco usuales y casi desconocidas. La definición de la palabra elegida en el Diccionario de la Real Academia se escribía en un papel junto a las otras definiciones que poníamos los participantes. La que más votos se llevaba ganaba, fuera o no la correcta, y tras cada partida se leía para contrastar con el ingenio de los participantes en este divertido entretenimiento para los días de brasero y lluvia. Ahora, como decía, me gusta mirar el Diccionario con la comodidad añadida de poder hacerlo en la edición en papel o en el enlace de la RAE en internet. Y lo hago casi por rutina y por divertimento, aunque también para conocer mejor aquellas definiciones que, no siempre, solemos usar correctamente cuando escribimos o hablamos.
Y hablando de escribir, hace algunos meses que no he escrito por aquí. No crean que no lo he hecho por pereza o por tener menos tiempo libre, aunque ciertamente puede que ambas razones influyan también. He estado terminando un proyecto en el que llevaba tiempo inmerso y que, finalmente, está concluido, a punto de convertirse en un libro. Sí, he estado escribiendo y lo he hecho en el sentido más exacto de la definición que de la palabra escribir nos da el DRAE: Representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie.
Es lo que he hecho, literalmente, representar las ideas que tenía con letras sobre un papel. Y en los próximos días, casi sin dar crédito a que pueda ser cierto, tendré en mis manos un libro conformado con esos pliegos sueltos escritos a mano y luego pasados al ordenador. Corregidos y montados en hojas blancas, llenan las poco más de trescientas páginas de La tercera tabla. Una aventura novelada en la que espero que disfruten tanto como yo lo he hecho al escribirla. Donde la historia y la leyenda se dan la mano recorriendo varios períodos de tiempo y personajes relacionados con este lugar donde vivo y disfruto haciéndolo.

Si les apetece, la presentará el profesor de Historia del Arte, mi buen amigo José Manuel Jiménez Migueles, el próximo jueves 11 de diciembre de 2014 a las 20:30h en el patio de cristales del Aguilar y Eslava.
Luego, si la leen, ya me dirán.