Radio Atalaya FM 107.3

sábado, 11 de diciembre de 2010

Retratos...


Mi buena amiga Maria José Carmona, presenta una exposición de Retratos Egabrenses en los que encontramos caras conocidas para la gente de Cabra y en las que la autora de las fotos ha sabido plasmar el enfoque que cada personaje o grupo parecían necesitar. La muestra es llamativa y novedosa, siendo quizá la primera en la que se exponen exclusivamente retratos.

Y como dice la gente que está visitándola en el Museo Aguilar y Eslava, Maria José ha realizado un trabajo excelente y además ha captado el alma de cada personaje en las fotos, lo que no es tarea fácil. Incluso hay quién ha dicho que se trata de retratos que están "muy bien pintados". Ya se que no puedo ser totalmente objetivo, pero creo que es una preciosa exposición y que reflejan lo buena retratista y fotógrafa que es Maria José Carmona.

Creo que las personas amantes de la fotografía no deberían dejar de ver la muestra, que estará abierta en el Museo Aguilar y Eslava hasta el próximo 9 de enero. Además pueden aprovechar para pasar uno o varios días en Cabra y su entorno, especial, mágico, apasionante.

Y de camino, verán cómo los retratos y fotografías de Maria José, no son sino reflejo de cuanto rodea este lugar especial de las Subbéticas Cordobesas, centro geográfico de Andalucía y lugar para disfrutar de los sentidos en esencia pura.

Felicidades Maria José!!!! y que sepas que cuántos están viendo las fotos celebran lo magnífico del trabajo que has realizado.

¡Ah!, y tendrás que ir haciendo una agenda de citas para retratar a mucha gente que no quiere quedarse sin una foto suya hecha por tí.

Hasta luego.

sábado, 30 de octubre de 2010

El tiempo, los relojes, la vida.

No acierto a comprender la capacidad que tenemos de hacer del tiempo algo que podamos controlar. A menudo estamos tan liados (en el sentido menos placentero del término), que no tenemos tiempo para casi nada. No nos damos cuenta que pasa, inexorablemente, sin que podamos volver a recuperar algo pasado, salvo que lo hayamos vivido y lo tengamos en la memoria, en el recuerdo, en una foto, en una canción o en un sentimiento.

Hay que vivir para poder recordar. Para atrapar el tiempo. Para sentirse y para sentir. Hay que vivir y no esperar a que llegue algo, sino anticiparnos y vivirlo haciendo que parezca que no pasa el tiempo. Así podremos gozar de un día lluvioso y gris, o de otro soleado y azul. Sólo viviendo podremos ser capaces de amar, de compartir, de disfrutar, incluso de llorar.

Cuando se aproximan los días en los que se cambia la hora, siempre pienso qué fácil parece volver a tener una hora para vivir más; o para que pase sin apenas darnos cuenta. Cuando el reloj se adelanta, parece cómo si nos quitaran un tiempo precioso que no podremos volver a recuperar. En cambio, si las manecillas del reloj se atrasan, como pasará esta noche, tendremos una hora nueva, distinta, virgen, insospechada pero que se nos regala en la madrugada.

Me pasa, en jornadas como la de hoy, que pienso en cuántas horas podemos tener más a lo largo de la vida para vivirlas y cuántas otras se nos escapan de las manos (¿o de la vida?), sin apenas darnos cuenta.

Vivamos todas las horas, todas. Las tristes, las felices, las dichosas, las amargas. Vivamos todo el tiempo que tenemos, todo. Estas líneas de hoy, en días de otoño, de cambios de hora, de fiesta de Santos y Difuntos, de recuerdos, homenajes y añoranzas, de celebraciones, de alegría, de descanso, me llevan sobre todo a tratar de conquistar el tiempo, para vivirlo, para sentirlo, para llenarlo de vida, para no dejarlo pasar.

Para amar, para compartir, para rezar, para vivir.

jueves, 28 de octubre de 2010

No me gusta hallowen

Lo siento, no lo puedo remediar. Me da mucho coraje la fiesta importada ésta, cuando nosotros tenemos más que temas para explotar estos días desde el punto de vista comercial o festivo. Sigo pensando que sería mucho más divertido y quizá ocurrente, ahora que están de moda todos los eventos de recuperación de edades pasadas (ya sea fiestas medievales, carolinas, alfonsinas o alfonsíes, mozárabes y yo qué cuántas más....), hacer un fiestón en el que se disfrazara uno de don Juan Tenorio, otras de doña Inés, y otros tantos de personajes parecidos.

Y no digamos lo que podría dar de sí una fiesta de los Muertos, sin tener que recurrir a todo este montaje de allende los mares.

En fín, no quería dejar de volver a decirlo, ¡que no me gusta "jalogüen"!!!, ea.