Radio Atalaya FM 107.3

domingo, 7 de julio de 2013

Bares en España


En 1986 Gabinete Caligari puso música y letra a una de las costumbres más populares de nuestros pueblos. Bares, ¡¡qué lugares!! decía el mítico Urrutia en este tema que todavía sigue dando que hablar y sirve de título a blogs, programas de TV, páginas de facebook y qué se yo. Incluso podría haberme servido de título para esta entrada que retoma el entrelíneaspuntocom.


El caso es que esta mañana en la prensa digital veía un curioso artículo sobre los bares en España. Y viene un poco a colación el hecho que hayan sido varias marcas de cerveza o refresco las que están promocionando los bares como lugares para consumir sus productos en compañía de amigos o conocidos. El bar es un lugar común que sirve de marco para confidencias, amores, conversaciones públicas, comentarios, visionado de partidos o competiciones deportivas, actuaciones musicales en vivo o en diferido. Un sinfín de opciones que finalmente conforman al bar como espacio para compartir y de qué manera. Y que forman parte de nuestra cultura gastronómica y social.

Además suponen una apuesta emprendedora por parte de las personas que ponen en marcha estos negocios, con todo lo que llevan de carga tributaria, municipal, administrativa, laboral, etc. y que son pequeños y medianos empresarios los que sostienen este tejido empresarial al servicio de tanta gente.

Algunos permanecen en el tiempo y otros se pierden cuando sus propietarios se jubilan y no tienen quién los continúe. Otros nacen y mueren en períodos breves, pero ahí están, formando parte de ese itinerario en el que, en cualquier época del año, nos esperan para ofrecernos sus tapas, sus mejores recetas, la atención para sentirnos muy bien servidos y seguir disfrutando del rato de ocio que disfrutamos entre sus muros.

Decía que lainformación.com, en un enlace que inserto al final, ha elaborado un artículo con datos publicados en el anuario económico de La Caixa 2012 y nos ofrecen los bares que hay en cada pueblo y ciudad de más de 1000 habitantes. De estos datos lo más curioso es que, a pesar de la fama, Andalucía no está entre los territorios del estado español que tienen más bares por habitante.

Málaga es la primera capital andaluza del ranking que ha realizado el periódico y ocupa el lugar 15º; le siguen Cádiz en el 31º, Granada en el 36º, Córdoba en el 39º, Huelva el 40º, Almería el 41º, Sevilla el 48º y Jaen, en penúltimo lugar de las cincuenta provincias que se incluyen en la relación.

Entre los diez primeros pueblos y ciudades con más bares de España, no hay ninguno en Andalucía y en los datos finales lainformación.com dice: "el noroeste de la Península, la zona norte de Extremadura y la costa mediterránea tiene en su superficie la mayor concentración de bares por habitante, mientras que las zonas del interior y Andalucía septentrional son las que menos."

Otro mito más que cae cuando se ven los datos.


lainformacion.com
http://graficos.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/cuantos-bares-hay-en-espana_rFdsfzyB6saMFCeNfkNoz3

Al calor del amor en un bar - Gabinete Caligari
https://www.youtube.com/watch?v=iNS_EPpQGPg

lunes, 4 de marzo de 2013

Cofradías ¿crisis?.

Veo en la televisión andaluza que hay crisis en la Semana Santa de Cabra. Lo escucho también en un programa de la emisora pública de Andalucía, en el programa de la Semana Santa cordobesa Paso a Paso. Lo leo también en algunos comentarios de las redes sociales. Y me pregunto ¿qué está pasando?.

No creo que sea de recibo decir que todo esto está en crisis. Habrá que analizar qué cofradías son las que tienen esa crisis, cuáles son los motivos que la han provocado, qué medios se pueden poner para encauzarla, en definitiva, analizar, proponer, actuar. Y una cosa, si hubiera que ir pensando en fusiones, que nadie se llame a engaños: cuanto antes mejor. Mantener las cosas por mantenerlas no solo es un error sino un grave riesgo por la imagen tan nefasta e incierta que pueda darse.

La Agrupación de Cofradías pasa por malos momentos quizá por la falta de implicación de los cofrades en este organismo pero quizá también porque nos hemos acostumbrado a ir cada uno a lo suyo en cuestiones organizativas, de cultos o de los numerosos actos que se organizan, algunos sin más sentido que un protagonismo excluyente, poco integrador y a los que apenas si asisten quiénes tienen compromiso con los que participan o al que se va según el grado de interés personal, político o social del asistente y no en función del interés que suscite el acto organizado y su contenido. Y para colmo toda esta amalgama de actividades se concentra en apenas diez días de la breve cuaresma que se vive en los intensos fines de semana. La agenda cofrade se convierte en un sinfín de compromisos por cumplir más que en una verdadera participación de la que se disfrute realmente. Y no digamos del esfuerzo que han de realizar los medios para “quedar bien” con todos los organizadores. Y de los “medios” que hacen falta, a veces, para cumplir. ¿Es esta una manera acertada de afrontar la cuestión?

Me pregunto también si realmente son necesarios tantos pregones, presentaciones de carteles, exposiciones, exaltaciones, y ese largo etcétera que nos abruma y que debilita los actos centrales, que habrían de ser pocos, bien organizados y que, por tanto, tuvieran poder de convocatoria, siendo realmente esperados por los cofrades y por el pueblo en general.

Hay algo más, y es ahí donde radica la clave de bóveda de todo el sistema, creo que las personas que se integran en las Cofradías y que realizan un esfuerzo digno de admiración necesitan, en no pocos casos, una formación adecuada que permita la mínima preparación para trabajar en este imbricado laberinto de las cuaresmas en las que cada vez coinciden más actos sin que pongamos el mínimo freno y sin que apenas se organicen adecuadamente. No se vale para todo si no se está preparado y menos si no se forma un equipo mínimamente cualificado.

Todo ese complejo entramado me lleva a pensar que se extrapolan algunas cuestiones, magnificándose unas, obviándose otras. Y al final, la mediocridad campa por sus fueros y hace gala de una presencia subliminal que da al traste con la auténtica realidad que subyace en unas instituciones centenarias que han pasado por muchas vicisitudes y que, al final, están condenadas al propio devenir que le marquen sus responsables.

Somos muchos, es verdad, precisamente por eso hay que ser mucho más coherentes, conscientes y lo suficientemente cautos y responsables para saber hacer las cosas y hacerlas lo mejor posible.

Y para que esto no pase, insisto en el planteamiento que mantengo desde hace años: hay que estar formados en todo. Desde el vestir de las imágenes (para evitar bochornosas estampas que afloran cuando uno menos lo espera); hasta el conocimiento musical suficiente; pasando, necesariamente por la formación religiosa, litúrgica, histórico-artística y si me apuran administrativa, social y protocolaria que subyace y rodea a nuestras cofradías. Aparte de la aceptación de los deberes inherentes a formar parte de ellas y que, muchas veces, olvidan bastantes cofrades.

Ser respetuosos con el pasado, no tergiversar las cosas por desconocimiento o ignorancia, no olvidar que antes que nosotros pasaron otros, no creernos ni los únicos ni los mejores, aceptar las críticas que se hacen con respeto, asumir los errores y saber verlos, ser consecuentes con lo que se nos pueda encomedar… en fin, son tantas cosas, que lo que no me resigno a consentir de ninguna de las maneras, es la mediocridad. 

Y para eso, no hay mejor receta que la formación y la preparación de los responsables y de los componentes de nuestras cofradías.

                                                Como decía el viejo refrán: que cada palo aguante su vela.

            

lunes, 25 de febrero de 2013

MANIFESTARSE POR ANDALUCÍA


MANIFESTARSE POR ANDALUCÍA

Este 28F vamos a salir a las calles en una manifestación POR ANDALUCÍA, por los derechos, por el empleo, por la dignidad.

Convoca la Plataforma de Organizaciones Sociales de Andalucía y lo hacen reclamando una idea que ya fraguó allá por el año 1977 cuando tantos andaluces salieron a las calles, reivindicar la AUTONOMÍA para Andalucía, reclamar derechos y empleo, exigir dignidad política y ciudadana. También se reclama el espíritu y la participación que los andaluces y las andaluzas tuvieron en la votación que hizo posible que tengamos una autonomía plena como Comunidad histórica del Estado Español.

Han pasado más de 35 años de aquella manifestación multitudinaria y de otras muchas que tuvieron lugar en los años convulsos de la incipiente Democracia española, fraguada a base de cesiones y consensos; de diálogo y concertación; de esfuerzos políticos e ilusión ciudadana. Y de Política con mayúsculas, que ahora debemos volver a dignificar exigiendo a quiénes nos representan que la ejerzan con coherencia, honestidad y buscando lo mejor para los ciudadanos. 


La situación actual exige una respuesta contundente por parte de la ciudadanía. No podemos aguantarnos con lo que toque, pues tenemos la capacidad de mover ficha y hacerlo desde la seguridad que nos da tener la SOBERANÍA POPULAR que reside en el pueblo.

Salir a la calle el Día de Andalucía es un deber ciudadano, es un derecho que no podemos dejar pasar, es una manera de manifestar nuestra indignación y sobre todo, es la forma más sensata de hacer visible nuestra negativa a resignarnos.

Por eso, con el recuerdo de aquellas manifestaciones que tuvieron lugar en los años 70 del siglo pasado y que tanto influyeron en nuestra manera de ver las cosas, hoy vuelvo a coger la bandera blanca y verde, para salir a las calles un 28 F, reclamando derechos, empleo y dignidad, y hacerlo desde Andalucía y por Andalucía.

Que la calle sea un clamor. Ese es el reto del próximo 28 de febrero de 2013 que solo nosotros, participando, haremos posible. En Córdoba, la manifestación sale a las 12 de la mañana de la glorieta de la Cruz Roja. 

POR ANDALUCÍA, por los derechos, por el empleo, por la dignidad.