sábado, 14 de abril de 2012
¡Peligro!: sobredosis
Nueva York. 12 de abril de 2012. Una editorial del New York Times llama "Una sobredosis de dolor" a todo lo que acontece en nuestro país. En su opinión, la austeridad, la “cura prescrita” por Merkel para todo, no está funcionando en ninguna parte. Así, remarca que, después de semanas de calma engañosa y a pesar de las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo (BCE), los países han vuelto a la recesión, el paro está subiendo y las previsiones de déficit están empeorando.
Si les soy sincero, creo que comparto de alguna forma esos planteamientos. Si los que pueden ahorrar, sólo ahorran y no gastan, ¿qué será de los que esperan vender sus productos?. Si nadie consume, ni compra, ni invierte y solo ahorra, ¿qué pasará con nuestro emprendedores, comercios y otros negocios de los autónomos y pymes?. Y además, si el gasto público se reduce, y se reduce, y se reduce... al final ¿qué o quién va a mover la economía?. Y no nos olvidemos del Turismo, que es una de nuestras primeras industrias.
Quizá haya razones para pensar que las cosas se pueden hacer de otra manera y que sobre todo, una vez más, hay que generar confianza, menos miedo, no amenazar (como vengan otros a hacer el presupuesto, os váis a enterar....) y además ajustar los recortes y potenciar, de alguna forma, un consumo razonable y equilibrado.
Y otra cosa: me ha sorprendido, de manera muy poco grata, que en estos días haya habido tanta declaración para limitar el estado de las autonomías y sus marcos competenciales, en vez de plantear razones para que el gasto sea adecuado. Y además, ahora que recuerdo ¿ya no habla nadie de lo que supondría de ahorro por suprimir ese ente decimonónico y anticuado que son las diputaciones?.
Les dejos estos enlaces:
http://www.expansion.com/2012/04/11/economia/1334134738.html?a=3b0ec98442bd89b11495f60da8e9f5f2&t=1334428205
http://www.nytimes.com/2012/04/13/opinion/an-overdose-of-pain-for-spain.html?_r=3&hp
martes, 3 de abril de 2012
Un meteorólogo de lujo
Decía en un artículo el año pasado que nada puede hacerse contra la lluvia en Semana Santa. Y lo reitero este 2012.
Hoy con los avances en la tecnología para los pronósticos del tiempo, las cosas son más fáciles para saber qué puede pasar, pero también está claro que ese conocimiento previo que luego se confirma, hace más arriesgado tomar algunas decisiones.
Hace unos años, se hacían pronósticos antes de Semana Santa y ya está. Luego, una vez que habíamos vistos los “soles” o los paraguas pegados en los mapas que ofrecía la tele, se organizaba todo y luego pensábamos: “que sea lo que Dios quiera”.
Ahora nos dicen va a llover a esta hora, con un margen de error casi inexistente, y comprobamos cómo se cumple. Y nos dejamos llevar por la buena manera de hacer de nuestro hombre del tiempo, ese meteorólogo de lujo que tenemos en Cabra y que se llama Juan Ramón Pérez Valenzuela. Cofrade, ambientalista, meteorólogo y muy buena gente. Y lo demuestra estando, por amor al arte, al pie de cañón y siempre dispuesto a atender a cuántos lo llaman para preguntarle.
Lo dicho, el tiempo no depende de nosotros, y mucho menos de lo que nos diga Juanra, aunque su palabra es respetada y hasta ahora, tiene un grado de cumplimiento que deja poco resquicio a la duda. Así que hoy el homenaje que ya ha recibido por parte de las cofradías, se convierte en nuevo agradecimiento que merecidamente ha de recibir nuestro buen amigo Juan Ramón.
Pero aún así, el tiempo en Primavera es como es y en este Martes Santo egabrense, que acaba sin que la cofradía de la Sentencia y la Paz pueda realizar su estación de penitencia, en un gesto de responsabilidad; me lleva a pensar, en general, que si estas lluvias que varios años nos han dejado sin completar la Semana Santa en no pocos lugares, podrían ser un gesto con el que el cielo nos quiere decir algo y nosotros no nos enteramos.
jueves, 22 de marzo de 2012
El patrimonio de las Cofradías
Pero hay también un patrimonio valioso, unas veces más sencillo, otras muy elaborado, que constituye un tesoro escondido que se exhibe durante la Semana Santa o en las ocasiones en las que el culto que se tributa a los titulares de las cofradías lo requiere.
Un patrimonio que disfrutamos y disfrutan cuántas personas presencian las procesiones en la calle. Un patrimonio hecho a base de duros trabajos en los que, también hay que reconocerlo, colaboran no pocas personas y que engrandece nuestro catálogo histórico –artístico. Un patrimonio que mantiene trabajos y mano de obra en talleres familiares y profesionales que a lo largo de los años se mantiene gracias a los encargos de las cofradías.
Un patrimonio que, en ocasiones, es objeto de los amigos de lo ajeno, los desaprensivos más desalmados, los intransigentes que nada de esto parecen reconocer. Y que atacan desde la indefensión o la confianza que los cofrades ponen en lo que consideran que es de todo el pueblo y que se ha conseguido gracias al esfuerzo de muchos.
Lo ocurrido en el paso del Descendimiento pone de manifiesto que hay quiénes parecen no respetar el patrimonio de las cofradías y nos sitúa en la tesitura de saber porqué se hace ese daño y con qué fin. Pero lamentablemente la respuesta la tiene quién no la da.
Cuando este pró
ximo Viernes Santo veamos la procesión del Descendimiento en las calles, veremos su paso mutilado, en parte carbonizado, con la pérdida de un valor material y sobre todo sentimental, pensaremos que el trabajo realizado siempre es poco con el que nos espera más adelante. Pero sobre todo que, en nuestras cofradías, el mayor patrimonio, el tesoro más valioso, es el que conforma un grupo humano de cofrades que trabajan para mantener viva la Hermandad y todo lo que supone.
Un grupo humano como el de los cofrades del Descendimiento, que tendrán que hacer un nuevo esfuerzo para el patrimonio material pero sabiendo que hay mucho patrimonio humano y que ese, es el más valioso.
¡Ánimo, que la gente que conoce Arimatea sabe bien de qué estoy hablando!