Escuchaba en una emisora de radio, en esas horas de las noche que la radio es compañera fiel, que se ha demostrado mediante un estudio realizado con métodos ciéntificos por una universidad, que los habitantes de Madrid son los terceros de una ciudad en todo el mundo que viven MUY DEPRISA. Al parecer el estudio revela que los madrileños van a seis pasos por segundo. Para ir al trabajo, para ir al colegio, para ir de compras, para cruzar un semáforo, para tomar un autobús o para subirse al metro. Todo el mundo siempre corriendo. No sé si les habrá pasado a ustedes pero es cierto que cuando uno va a Madrid, nota que todo va muy deprisa. Hasta para detenerse ante un cuadro en alguno de sus museos, la gente parece que tiene prisa y se siente cómo si le empujaran a quitarse pronto de enmedio. Lo de la prisa, ya lo dice el refrán que es mala consejera. Y no es algo nuevo.
FESTINA LENTE o ¡apresúrate despacio!, decía Augusto según el historiador romano Suetonio. El emperador usaba estas palabras -en griego- para expresar que no había nada que conviniera menos al perfecto jefe que la precipitación y la temeridad. Algo similar defendía el famoso Aldo Manuzio (1450-1515) quien puso al pie de su sello, compuesto por un áncora y un delfín, estas dos palabras: festina lente que reflejaban las virtudes requeridas en su trabajo como editor e impresor. "Tengo la impresión -decía la madre Teresa de Calcuta- de que andamos tan acelerados que ni siquiera tenemos tiempo de mirarnos unos a otros y sonreírnos".
Y es que aunque resulte paradójico nada más significativo que lo que nos dice esa expresión, algo así como ”date prisa despacio”.
Ahora, pensando en lo próxima que puede aparecer la muerte sin apenas esperarlo, cuando la vida se nos escapa en un suspiro, cuando deja de latir un corazón, ya no hay prisa que valga. En el fondo, vivir de prisa no es vivir, sino más bien -como ha escrito Jacques Philippe- esperar a vivir más adelante. Y a lo peor, ese adelante ya no se puede vivir en este tiempo.
domingo, 12 de agosto de 2007
lunes, 23 de julio de 2007
Las vacaciones y la política
Menudas vacaciones que puede uno permitirse en la Costa del Sol. Al final, los ahorros del invierno me han permitido estar unos días en la playa y vaya si da para noticias lo que pasa en los municipios más nombrados (y también en los más pequeños) de esta maravillosa costa andaluza.
Por poner un caso, hablo ahora del tema de los sueldos de los alcaldes y concejales, que no deja de ser una paradoja espeluznante del sistema democrático. Lo del Ayuntamiento de Mijas es un botón de muestra ¿o es un caso aislado?. Claro que los políticos tienen que percibir unos salarios dignos por desempeñar sus cargos, hasta ahí, totalmente de acuerdo. Y también aceptaría incluso que fueran algo más elevados de lo que se cobraría en otro trabajo para impedir que se caiga en la tentación de coger lo que no es de uno o aceptar lo que le regalen por tomar una u otra decisión.
Ahora bien eso de ponerse sueldos, por lo general bastante elevados, cuando la media de los curritos están en torno a los 20.000 euros al año, como mucho, me parece un despropósito que difícilmente podrán entender los ciudadan@s medios, que, al final, serán escépticos con el mundo de la política o ansiarán, ávidamente, poder formar parte de las listas con las que llegar a cobrar de los treinta y pico mil euros en adelante por ser concejal o alcalde de sus pueblos.
¡Ah!, se me olvidaba que, para colmo, las concejalas y alcaldesas cobran más que sus compañeras de sexo en otros trabajos pues, según la media, las mujeres cobran menos que los hombres. En todo menos en la política, claro.
http://www.elpais.com/articulo/economia/salario/aumenta/43/durante/primer/trimestre/elpepueco/20070615elpepueco_7/Tes
Por poner un caso, hablo ahora del tema de los sueldos de los alcaldes y concejales, que no deja de ser una paradoja espeluznante del sistema democrático. Lo del Ayuntamiento de Mijas es un botón de muestra ¿o es un caso aislado?. Claro que los políticos tienen que percibir unos salarios dignos por desempeñar sus cargos, hasta ahí, totalmente de acuerdo. Y también aceptaría incluso que fueran algo más elevados de lo que se cobraría en otro trabajo para impedir que se caiga en la tentación de coger lo que no es de uno o aceptar lo que le regalen por tomar una u otra decisión.
Ahora bien eso de ponerse sueldos, por lo general bastante elevados, cuando la media de los curritos están en torno a los 20.000 euros al año, como mucho, me parece un despropósito que difícilmente podrán entender los ciudadan@s medios, que, al final, serán escépticos con el mundo de la política o ansiarán, ávidamente, poder formar parte de las listas con las que llegar a cobrar de los treinta y pico mil euros en adelante por ser concejal o alcalde de sus pueblos.
¡Ah!, se me olvidaba que, para colmo, las concejalas y alcaldesas cobran más que sus compañeras de sexo en otros trabajos pues, según la media, las mujeres cobran menos que los hombres. En todo menos en la política, claro.
http://www.elpais.com/articulo/economia/salario/aumenta/43/durante/primer/trimestre/elpepueco/20070615elpepueco_7/Tes
viernes, 15 de junio de 2007
Las elecciones generales del 15 de junio de 1977
Hoy, cuando han pasado treinta años de aquella convocatoria, algunos recordamos en primera persona lo que supuso el paso decisivo en una transición que fue larga y que se había fraguado gracias al esfuerzo de muchos políticos y personas que trabajaron duramente desde el exilio interior o exterior para terminar con la dictadura. Para llegar a las elecciones hubo momentos muy destacados, de los que también se han cumplido treinta años en este 2007. Entre ellos la recuperación y legalización del movimiento sindicalista democrático; la legalización del Partido Comunista, que fue todo un hito en aquella semana santa; la concentración de las fuerzas liberales, de la democracia cristiana y de una serie de herederos aperturistas del régimen en la Unión de Centro Democrático; la fuerza con que irrumpían los partidos en el escenario de una nueva España que quería recuperar la libertad y la democracia perdidas desde los sucesos del 36; las esperanzas en la monarquía que fundada en los principios que D. Juan de Borbón había inspirado en D. Juan Carlos, habría de contentar incluso a los republicanos que supieron ceder en beneficio de los españoles. En fín una serie de novedades para los que éramos entonces niños y que suponían una auténtica aventura hacia el ejercicio de las libertades cuyo primer testimonio era precisamente poder ejercer el derecho al voto.
Muchos temores quedaban en los que no querían que nada cambiara. Muchos miedos había también entre la gente que recordaba los años duros de la represíón y era lógico que algunos mayores dijeran: ”No señalarse, ni derecha ni izquierda, mejor el centro”... Y eso fue lo que pasó. El Centro Democrático consiguió sus objetivos tras aquel lema del ”Habla, pueblo, habla....” que se utilizó en el referéndum de 1976. Ý muchos seguíamos comprobando cómo la democracía iba esparciendo semillas que tendrían que arraigar en la fértil tierra: con manifestaciones, con reuniones todavía clandestinas, con mítines y con encuentros en los que, como pasaba en PROMI, Jarcha entonaba el que hoy es considerado lema de la transición, aquel ”Libertad sin ira” que todavía sigue inspirando los principios de un sistema que, a pesar de las posibles deficiencias que pueda tener, es el mejor de los posibles: la democracia en la que el pueblo tiene la soberanía popular. Y sobre todo, muchos pensaban que, cuando pasaran 30 años, todo sería diferente. Y vaya si lo es: feliz aniversario al voto popular de aquellas elecciones del 15 de junio de 1977 que es lo mismo que felicitar al pueblo español en conseguir tan legítima y noble aspiración democrática.
«¡Qué cambio tan impresionante! ¡Qué gran país hemos hecho entre todos!». Así lo expresó ayer Su Majestad el Rey en un discurso absolutamente excepcional -uno de los pocos que no supervisa el Gobierno, junto con los mensajes de Navidad-, en el que Don Juan Carlos reivindicó los valores de la Transición, que tanto progreso han aportado a España, y aquella «manera de hacer política», cuando todos apostamos por «el respeto mutuo, la tolerancia, la reconciliación y la concordia».
Muchos temores quedaban en los que no querían que nada cambiara. Muchos miedos había también entre la gente que recordaba los años duros de la represíón y era lógico que algunos mayores dijeran: ”No señalarse, ni derecha ni izquierda, mejor el centro”... Y eso fue lo que pasó. El Centro Democrático consiguió sus objetivos tras aquel lema del ”Habla, pueblo, habla....” que se utilizó en el referéndum de 1976. Ý muchos seguíamos comprobando cómo la democracía iba esparciendo semillas que tendrían que arraigar en la fértil tierra: con manifestaciones, con reuniones todavía clandestinas, con mítines y con encuentros en los que, como pasaba en PROMI, Jarcha entonaba el que hoy es considerado lema de la transición, aquel ”Libertad sin ira” que todavía sigue inspirando los principios de un sistema que, a pesar de las posibles deficiencias que pueda tener, es el mejor de los posibles: la democracia en la que el pueblo tiene la soberanía popular. Y sobre todo, muchos pensaban que, cuando pasaran 30 años, todo sería diferente. Y vaya si lo es: feliz aniversario al voto popular de aquellas elecciones del 15 de junio de 1977 que es lo mismo que felicitar al pueblo español en conseguir tan legítima y noble aspiración democrática.
«¡Qué cambio tan impresionante! ¡Qué gran país hemos hecho entre todos!». Así lo expresó ayer Su Majestad el Rey en un discurso absolutamente excepcional -uno de los pocos que no supervisa el Gobierno, junto con los mensajes de Navidad-, en el que Don Juan Carlos reivindicó los valores de la Transición, que tanto progreso han aportado a España, y aquella «manera de hacer política», cuando todos apostamos por «el respeto mutuo, la tolerancia, la reconciliación y la concordia».
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