Radio Atalaya FM 107.3

jueves, 3 de abril de 2008

LAS COFRADÍAS, SEÑAS DE IDENTIDAD

Así de contundente se mostraba el Alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, en la presentación de un nuevo Misterio para una nueva Hermandad de la ciudad de Sevilla. Se trata del conjunto de imágenes que componen un nuevo misterio para esta cofradía que hizo por vez primera estación de penitencia a la Catedral de Sevilla el Lunes Santo 2008. Alvárez Duarte, el autor de las imágenes, estaba más que satisfecho de ver su primer misterio completo para Sevilla. La cofradía, la de Jesús Cautivo y Rescatado, del polígono de San Pablo, más contenta aún, ha pasado de las vísperas a la Semana Santa y casi 21.000 personas pasaron por el Ayuntamiento de Sevilla, para ver estas nuevas imágenes, que han sido calificadas como un ”misterio muy castizo” o de ”pura idiosincrasia sevillana”. El lugar de presentación del Misterio, el Ayuntamiento de Sevilla; participando su alcalde, varios concejales del gobierno municipal sevillano e incluso alguno de la oposición. El día, la víspera del 28 de febrero y la presentación, a cargo del Alcalde de Sevilla.
Todo ésto que podríamos considerar propio de una ciudad como Sevilla, viene a cuento de nuestra ciudad. Sí, esta antigua ciudad aegabra en la que los cofrades, los capillitas, los costaleros, los músicos y un largo etcétera de amantes y protagonistas de la Semana Santa y de las Cofradías, no dejan de esforzarse por sacar adelante, contra viento y marea, esta tradición tan nuestra y tan arraigada que, a pesar de algunos, se mantiene y va a más. Y viene a cuento por que en la pasada Cuaresma se presentaban también en Cabra dos figuras para completar un misterio de Semana Santa, en concreto las del Lavatorio que salieron en la procesión del Domingo de Ramos, motivo que me sirve de excusa para este comentario.
La Semana Santa siempre tiene novedades pero quizá no suele apreciarse lo que se hace por parte de las cofradías ni se les presta, a veces, el reconocimiento al trabajo de sus responsables y colaboradores. Una Semana Santa que es posible por los cofrades, a veces criticados, a veces incomprendidos, no siempre respetados, pero que trabajan muchísimo por mantener esta tradición religiosa y cultural que forma parte de nosotros mismos. Por eso vienen a cuento las declaraciones del Alcalde de Sevilla, quién como representante de todos los ciudadanos hispalenses fue contundente y claro para afirmar lo que dijo sobre las cofradías. Y que podrían servirnos para comprender lo que debe significar la Semana Santa y las Cofradías para un pueblo como el nuestro, lo mismo que, en su caso, para una ciudad como la suya.
Ya se ha dicho muchas veces lo mucho y bueno que aporta la Semana Santa a todos los niveles, a nuestra ciudad; pero ese es cantar de otro día. Hoy me quedo con esta afirmación en la presentación del Misterio de Alvárez Duarte, afirmación que a mi modo de ver merece todos los elogios.
Literalmente, el Alcalde de la milenaria Híspalis, afirmaba: ”LAS HERMANDADES SON UNA PARTE IMPORTANTE DE LA CIUDAD QUE NO NOS HACE NI ANTIGUOS NI INMOVILISTAS. FORMAN PARTE DE NUESTRA IDENTIDAD Y PERSONALIDAD. SON NUESTRA SEÑA DE IDENTIDAD”.
No me digan ustedes que no podría ser una frase para utilizar en Cabra. Yo, al menos, la suscribo.

miércoles, 6 de febrero de 2008

MOTIVOS PARA CREER

Son los que me da la labor social de la Iglesia, esa labor a la que tanta gente recurre, de la que casi nadie se acuerda, de la que tan poco se habla, a la que tanto se debe. La que tanto hace, de verdad, por los pobres, los sin techo, los que pasan hambre, los marginados, los desarraigados, los alejados, drogadictos, ancianos, solitarios, abandonados y tantas personas necesitadas del mundo. Esa labor que por callada, por sincera, por cercana al Evangelio y al mensaje cristiano, es tan poco conocida como casi nada reconocida. Y probablemente porque, sobre todo quiénes están en ella, haciéndola día a día, no quieren que se hagan alardes de una labor por eso de que no sepa la mano izquierda lo que haga la derecha. Pero es bueno que se sepa. Miren sino los datos que ofrece en su edición del 6 de febrero el diario Eleconomista. www.eleconomista.esMotivos para creer son los que, desde la libertad personal y desde la firme convicción, puede uno tener en una sociedad libre y democrática, donde algunos creen que hay que ser todos de la misma opinión, confundiendo que no es lo mismo ser iguales, tener igualdad, que tener que pensar como piensan otros. Motivos para creer me ofrece la actitud de servicio y entrega de las personas que han dedicado y dedican su vida, por seguir a Jesús, a aquellos elegidos por él: los desheredados del mundo.
Motivos para creer, que me siguen confirmando hoy, que los católicos, los cristianos, tenemos un camino muy largo por hacer, cada día más apasionante, cada día más ilusionante. Para seguir pensando que la estructura es necesaria, que puede tener sus luces y sus sombras, pero que solo puede ir cambiando gracias a la entrega y con el compromiso, no desde la crítica alejada y fácil; ni tampoco desde el odio visceral o el desconocimiento. El que algo quiere, algo le cuesta, dice un viejo refrán.Motivos para creer son los que me dan los miles de ejemplos que tenemos en el mundo actual para saber que la presencia de los católicos, de los cristianos, hace tanto y tan bien cada día. Motivos para creer son los que me da la oración, la celebración comunitaria, la pertenencia a una familia en la que los lazos del amor superan las cadenas de la esclavitud.Motivos para creer son los que tengo cada día cuando veo un nuevo amanecer. Cuando veo crecer a mis hijos. Cuando comparto el amor y la amistad, la familia y los amigos. Cuando renuevo mis energías en la esperanza de otro nuevo día que contemplo desde la cima más alta de una Sierra que me enseña el lenguaje misterioso y milagroso de las montañas. Cuando veo las calles a través de los ojos del capuchón y me siento anónimo al ver imágenes de aquello en lo que tengo fe. Cuando me acerco desde el silencio de la oración a lo más profundo del misterio. Cuando compruebo la entrega de las mujeres y los hombres que han optado en su vocación por ser religiosos o misioneros. Cuando comparto con tantas personas mi pertenencia a la Iglesia, sintiéndonos hermanos, aún en nuestras más dispares maneras de ser o de pensar, pero unidos en la misma fe. Estos y quizá muchos otros que ahora sería prolijo enumerar, son mis fundados motivos para creer. Y creo que podrían ser los de mucha gente que, como yo, son ciudadanos libres, que pueden pensar y decir lo que quieran, amparados en los derechos fundamentales que reconoce nuestra constitución y nuestro sistema político. Motivos que pueden no ser compartidos por otra mucha gente, porque, precisamente, ahí radica lo hermoso de la democracia: no pensar lo mismo, saber que tenemos derecho a opinar, pensar, militar y creer aquello que nos parezca mejor. Y sobre todo, que también los demás tienen el mismo derecho, terminando el mío, donde comienza el suyo. Y viceversa. Es bueno tener motivos para creer y no piensen, en absoluto, que este lema es privativo de algún partido. Ya en el año 1997 el jesuita Jorge Loring, lo utilizó como título de un extenso libro que me sirve de inspiración para esta columna de hoy. Y además, es una de las razones que mueven el día a día de tantas personas, personas que, como yo, tienen motivos para creer y no tienen nada que ver con los que ofrece el PSOE. Que no nos confundan.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

El derecho a la educación y el derecho a la religión...

Estos días se viene acentuando la controversia en torno a la asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos y, a su vez, el tema de que la religión sea algo privado.
Os recomiendo la lectura de dos artículos que se recogen en La Opinión digital sobre el tema en cuestión. Uno está en el blog de Pepe Peña (Catedrático de Dº Constitucional en la Universidad San Pablo-CEU de Madrid), blog que lleva el título de la calle de su infancia - Calle Parrillas- y que me parece acertadísimo y clarificador al respecto. El otro está en la sección ESPECIALES, en el apartado del centro inferior de la página y que se abre al pinchar sobre el titular que figura ahora mismo, es el segundo, firmado por el colectivo femenino MARÍAS DE BETANIA, que también está publicado en la edición impresa.
www.laopiniondecabra.com

Otra cuestión, a mi modo de ver, es la de relegar absolutamente la religión al ámbito privado, como viene proponiendo desde hace tiempo, un determinado sector de la ciudadanía. Respetando el derecho de cada uno a expresarse, no lo comparto y creo que, lo mismo que quién hace pública y la manifiesta, una determinada opción política, social, asociativa o de pensamiento, también en el ámbito de la religión, que generalmente lleva siempre aparejada la manifestación pública de sus valores, actitudes, expresiones, etc., (veáse caridad, atención a los demás, expresiones festivas, procesionales o de culto, actitudes ante la vida y la muerte y otros muchos aspectos), los ciudadanos de la religión que sea, tenemos derecho a expresar líbremente nuestras creencias y no tenemos que "escondernos" en la habitación o "recluirnos" en las sacristías por profesarlas.
Nos asisten los derechos humanos y civiles y creo que, como decía un articulista al respecto: "Por supuesto que la religión pertenece al ámbito más íntimo de la persona, a su conciencia y al ejercicio de la libertad. Los católicos afirmamos que la práctica de la fe ha de ser libre. Pero lo que nadie puede concluir es que la práctica libre de la religión no tenga dimensiones sociales y públicas. La dimensión social del hombre afecta a todas sus facetas, también la religiosa. Bodas, bautizos, procesiones o actos de culto tienen la misma legitimidad civil que una manifestación o una recogida de firmas"
Y otro texto, en este caso de un protestante, que dice así: "Lo privado no significa que no venga a ser público. Pero no por mandato legal, sino por el propio valor de sus ideas. Si nos referimos a la situación en España, hemos de notar que los valores del evangelio han informado de tal forma la vida de los individuos que lo que la sociedad aclama y acepta son realmente valores cristianos. Y esta es la forma por la cual los valores religiosos, proclamados por los cristianos, se convierten en un valor público. Seguramente, el 90% de las enseñanzas en la futura asignatura de Educación para la Ciudadanía estarán de acuerdo con los dictados del evangelio, porque en gran parte son el producto de años y siglos de proclamación evangélica que han creado una conciencia común. Los valores que proclama nuestra Constitución y que son norma de conducta para nuestra vida son frutos del evangelio. También la Declaración Universal de los Derechos Humanos".
Está claro que la polémica está servida, pero conviene que cada uno tengamos nuestras posiciones claras y sepamos (puesto que poder, podemos) defenderlas.
Y si me permitís, una última conclusión: Los cristianos, en el campo de la religión, hemos de reforzar lo privado, es decir, la vivencia de la fe en el seno de la familia, donde se vivan y se practiquen los valores del evangelio. Será a partir de esta vivencia privada de la fe, que el evangelio se convertirá en algo público y de valor universal. Saludos a todos y buena educación.