Radio Atalaya FM 107.3

martes, 8 de mayo de 2012

¿Por qué le llaman bancos cuando quieren decir cajas?


Hace unos años que Goleman difundió mucho de lo que se sabía sobre la inteligencia emocional. Ahora que nos habíamos acostumbrado a reconocerla (quizá no a usarla), nos encontramos lo que viene en llamarse inteligencia ejecutiva. No solo de conocimientos vive el cerebro, y la cuestión podría ser si, además de lo que conocemos y con lo que nos mandan las pasiones y emociones, sabemos ejecutar todo lo tenemos ahí metido o lo que vamos adquiriendo.
 
Pues bien, con esas estaba oyendo en RNE a Marina (que no es santo de mi devoción, pero en algunas cuestiones no me disgusta), sobre su nuevo libro en el que recoge tesis sobre la inteligencia ejecutiva, ya planteadas desde hace tiempo por Justin Menkes, sistematizándolas en un manual de fácil manejo y hasta donde dicen quienes han hablado de él, digerible. 

Pero he aquí que en medio de la escucha radiofónica que me permite el rato de ir y venir a Córdoba, y una vez superada la duda razonable de ¿dónde están los intelectuales en esta crisis?, sin querer pararme en los pormenores de la economía y las finanzas que tanto mal nos provocan; nos damos de bruces con la cuestión de Bankia y su entramado político-financiero, cuyos entresijos quizá nunca descubramos.

No acierto a comprender por qué, ahora que la antigua Caja Madrid y algunos de sus socios en Bankia vuelven a necesitar ayudas públicas, dimite el Sr. Rato. Unos dicen que no lo dejan hacer lo que quiere o que está a disgusto con lo que manda el Gobierno; otros que dejaría de ganar 2,3 millones de euros al año para cobrar apenas unos "míseros" 600.000. En cualquier caso, parece cierto que su cargo tenía blindado un cobro de casi 3 millones de euros si se iba o lo echaban, con lo cual no se va precisamente de vacío. 


Claro que esas cifras parecen poco con los casi DIEZ MIL MILLONES DE EUROS que dicen que va a necesitar este banco que antes era caja.
 
Hago cuentas mentalmente y llego a la quizá torpe conclusión, la que me da la inteligencia que intento usar mezclada (cognitiva, emocional, ejecutiva...), de que si son 10.000 millones de euros lo que va a recibir la entidad presidida hasta ahora por el eminente político del PP, Rodrigo Rato, esa cifra me suena... ¡Ah, sí!, - y entonces caigo- : es la misma cantidad que el Gobierno de España ha dicho que va a quitarle a la Sanidad y a la Educación para ir cuadrando los ajustes. ¿Será una casualidad?
 
Y sigo haciendo cuentas. 



Que hay que reformar el sistema financiero es algo ineludible. Ya lo sabían los banqueros españoles cuando hicieron sus deberes hace algunos años y fueron fusionando (no sin esfuerzos por parte de las plantillas) los bancos Hispano, Central y Santander por un lado y Bilbao, Vizcaya y Argentaria por otro; y ya se habían hecho algunas fusiones más. Pero no lo sabían, o parecían no saberlo, los presidentes y consejeros de las cajas, no olvidemos que eran y son políticos metidos a "cajeros", que seguían manteniendo sus cajas -muchas-, con sus prebendas -más aún-. 

Y ahora, cuando se habla del sistema financiero, con todos los matices que haya que poner y con las opiniones que hayan de emitirse; creo que no se hace con propiedad pues los bancos (los que han sido siempre bancos) nos gusten más o menos, han hecho sus tareas y siguen en la brecha ofreciendo algo de crédito -me consta por cuestiones profesionales-. Sin embargo, las Cajas, esas que ahora quieren o tienen que ser bancos y necesitan de inyecciones millonarias en las que sus pésimos gestores se van de rositas, cargaditos de millones; esas entidades que se han cargado la filosofía que inspiró su nacimiento; esas, no sólo no han cumplido ni lo han hecho bien sino que, para colmo, nos cuestan a todos el dinero que los gobiernos, en sus medidas de ajuste, quitan a los ciudadanos y quizá a los autónomos y pequeñas empresas.

Por eso creo que, además de un análisis más profundo sobre el particular, sería oportuno hablar de las Cajas, esas que se han cargado los políticos de turno que han estado detrás y delante de sus órganos de gobierno, en vez de Bancos cuando se dicen que se están llevando el crédito o el dinero público para sanearse, pues hasta donde yo sé han sido Cajas las que lo han recibido y apenas si hay un Banco que haya percibido dinero público. 


Y sigo haciendo cuentas y vuelvo a pensar, que además, ya va siendo hora de dejar de hablar sólo de austeridad y ofrecer expectativas y propuestas para el crecimiento. 


Cambio de dial y me alegro que exista Radio Clásica, menos mal. Y de vuelta para Cabra, con esa espléndida vista de las Sierras Subbéticas que nos permite la Campiña, destaca el Picacho de nuestra Sierra. Y entonces sí que la mente se deja llevar por la inteligencia emocional que prepara, dicen, la ejecutiva. 

sábado, 14 de abril de 2012

¡Peligro!: sobredosis

Berlín. 11 de abril de 2012. Un comentario salta a los teletipos: El Premio Nobel de Economía 2001, el economista estadounidense Joseph Stiglitz, advierte contra lo que denomina una "sobredosis de ahorro" en Europa y asegura que las democracias "sólo pueden soportar una limitada medida de recortes. Los políticos tienen que darse cuenta de que ese camino es incorrecto. Una sobredosis de ahorro empeora la situación".

Nueva York. 12 de abril de 2012. Una editorial del New York Times llama "Una sobredosis de dolor" a todo lo que acontece en nuestro país. En su opinión, la austeridad, la “cura prescrita” por Merkel para todo, no está funcionando en ninguna parte. Así, remarca que, después de semanas de calma engañosa y a pesar de las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo (BCE), los países han vuelto a la recesión, el paro está subiendo y las previsiones de déficit están empeorando.

Si les soy sincero, creo que comparto de alguna forma esos planteamientos. Si los que pueden ahorrar, sólo ahorran y no gastan, ¿qué será de los que esperan vender sus productos?. Si nadie consume, ni compra, ni invierte y solo ahorra, ¿qué pasará con nuestro emprendedores, comercios y otros negocios de los autónomos y pymes?. Y además, si el gasto público se reduce, y se reduce, y se reduce... al final ¿qué o quién va a mover la economía?. Y no nos olvidemos del Turismo, que es una de nuestras primeras industrias.

Quizá haya razones para pensar que las cosas se pueden hacer de otra manera y que sobre todo, una vez más, hay que generar confianza, menos miedo, no amenazar (como vengan otros a hacer el presupuesto, os váis a enterar....) y además ajustar los recortes y potenciar, de alguna forma, un consumo razonable y equilibrado.

Y otra cosa: me ha sorprendido, de manera muy poco grata, que en estos días haya habido tanta declaración para limitar el estado de las autonomías y sus marcos competenciales, en vez de plantear razones para que el gasto sea adecuado. Y además, ahora que recuerdo ¿ya no habla nadie de lo que supondría de ahorro por suprimir ese ente decimonónico y anticuado que son las diputaciones?.

Les dejos estos enlaces:

http://www.expansion.com/2012/04/11/economia/1334134738.html?a=3b0ec98442bd89b11495f60da8e9f5f2&t=1334428205

http://www.nytimes.com/2012/04/13/opinion/an-overdose-of-pain-for-spain.html?_r=3&hp

martes, 3 de abril de 2012

Un meteorólogo de lujo

Decía en un artículo el año pasado que nada puede hacerse contra la lluvia en Semana Santa. Y lo reitero este 2012.

Hoy con los avances en la tecnología para los pronósticos del tiempo, las cosas son más fáciles para saber qué puede pasar, pero también está claro que ese conocimiento previo que luego se confirma, hace más arriesgado tomar algunas decisiones.

Hace unos años, se hacían pronósticos antes de Semana Santa y ya está. Luego, una vez que habíamos vistos los “soles” o los paraguas pegados en los mapas que ofrecía la tele, se organizaba todo y luego pensábamos: “que sea lo que Dios quiera”.

Ahora nos dicen va a llover a esta hora, con un margen de error casi inexistente, y comprobamos cómo se cumple. Y nos dejamos llevar por la buena manera de hacer de nuestro hombre del tiempo, ese meteorólogo de lujo que tenemos en Cabra y que se llama Juan Ramón Pérez Valenzuela. Cofrade, ambientalista, meteorólogo y muy buena gente. Y lo demuestra estando, por amor al arte, al pie de cañón y siempre dispuesto a atender a cuántos lo llaman para preguntarle.

Lo dicho, el tiempo no depende de nosotros, y mucho menos de lo que nos diga Juanra, aunque su palabra es respetada y hasta ahora, tiene un grado de cumplimiento que deja poco resquicio a la duda. Así que hoy el homenaje que ya ha recibido por parte de las cofradías, se convierte en nuevo agradecimiento que merecidamente ha de recibir nuestro buen amigo Juan Ramón.

Pero aún así, el tiempo en Primavera es como es y en este Martes Santo egabrense, que acaba sin que la cofradía de la Sentencia y la Paz pueda realizar su estación de penitencia, en un gesto de responsabilidad; me lleva a pensar, en general, que si estas lluvias que varios años nos han dejado sin completar la Semana Santa en no pocos lugares, podrían ser un gesto con el que el cielo nos quiere decir algo y nosotros no nos enteramos.