Radio Atalaya FM 107.3

viernes, 15 de enero de 2016

Música para un viernes

Las tardes de invierno, que por fin son frías, con la esperanza de la lluvia tienen un especial encanto.

Estar sentado a la luz de la lumbre, con el calor y el encanto que ofrece, a falta de mejor compañía no puede tener mejor compañera que un buen libro o una buena música.

Esta tarde de viernes hace frío. Y entonces la música viene casi sola. Alguna para el recuerdo, de aquella que sonaba en otros tiempos. Música que nos aleja de casi todo lo que nos rodea, hasta de los recuerdos.

Música para mirar a otro lado que nos deje libre la mente para poder no hacer nada.

Para no tener que escuchar todo el jaleo que hay aquí y allá, entre política cercana o lejana, próxima o remota.

Música para un viernes frío, donde finalmente, tras un recorrido sin ton ni son, llego a mis canciones preferidas de Silvio Rodriguez, de los tremendos Jethro Tull, de Cat Stevens o de Golpes Bajos. Será cosa del destino que me lleva, casi sin pensarlo, al flamenco de Arcángel. Y luego, a Martirio. Y del flamenco al fado, como si fuera un capricho, a esas canciones tan especiales de Amalia Rodrigues con el encanto portugués de su melodiosa voz y su acompañamiento de guitarra y viola. Sin más. Casi nada.

Ahí me he quedado, ahí me voy a quedar, con Amalia Rodrigues y sus fados, con esa esencia que, como el flamenco, muestra lo más profundo de nuestro ser y sentir. Poesía cantada.

Fado - destino -, flamenco, música, canto, poesía. Camoes o García Lorca. Martirio o Amália Rodrigues. Música para un viernes.




martes, 5 de enero de 2016

No se de qué va esto

No se de que va la historia. Bueno quizá sí, pero ni quiero pensarlo.

La prensa interesada en destacar a unos u otros, según le paguen o según quien sea su dueño. Las redes sociales dando caña a unos u a otros según su credo, su ideología, su seguidismo. La gente discutiendo apasionadamente defendiendo sus posturas y con poco atisbo de llegar a acuerdos. Los regionalismos convirtiéndose en independentismos, o eso es lo que parece. Del fútbol mejor no hablo.

Los reyes magos que si son hombres o si son mujeres y según quién así lo plantee esta bien o estará mal. Más sencillo aún, según quien hable del asunto, así será más buena o más mala la decisión que se haya tomado. Lo peor es que aparte de los titulares, poco más sabemos.

Y mientras tanto, las cabalgatas andan, si pueden por la lluvia o por la gente. La gente ultima regalos como cada año a estas horas y las tiendas se afanan en ir terminando unos días de cansancio que ya veremos si han dejado más que otras veces.

La violencia de género que no para y que va a más... un terror que no cesa. Y esa es una lacra real, presente, constante.

La política y los políticos con sus dimes y diretes. Pendientes de unas próximas elecciones seguras, donde unos y otros dirán que cada cual es más independentista que nadie para lograr la frustrada república catalana. Y los del resto de la piel de toro pendientes de si somos de los de la derecha o de los de la izquierda. De si saben ponerse de acuerdo en algo, en poco, en mucho. O en nada. Y ya veremos qué pasa.

Las niñas y los niños (no se si según la RAE estaré expresándome de manera incorrecta gramaticalmente, pero sinceramente me da igual), con sus ilusiones a cuestas y sus deseos dispuestos a verse cumplidos. Con esa generosidad que espontáneamente les sale cuando se les pregunta y piensan en quiénes menos tienen, y que tanto cuesta al resto del personal.

No se de qué va esto. De pronto, pienso en que todo está demasiado virado a aquello de las dos ...,  de las dos lo que sea, y eso es más complejo de lo que podría querer pensar y más dificultoso de lo que estoy dispuesto a imaginar. Que si tú más que yo, que si yo más que tú.

Por eso esta noche y mañana también (y lo mismo más días), voy a dejarme llevar por la magia. Hoy será la de los reyes magos. La de la ilusión de la infancia. La de no querer saber más de lo necesario. Total, creo que no se de qué va esto.

¡Felices reyes (o reinas, o magas, o magos)! ¡Felices, al fin y al cabo!

viernes, 18 de diciembre de 2015

Reflexión, reflexionar, reflexivo.

Podría pensarse que vaya osadía en esta jornada de reflexión que comienza, tomar prestado el título del discurso de Castilla del Pino en su ingreso en la R.A.E. que pronunció un 7 de marzo de 2004.

Sin embargo, me viene como anillo al dedo y además me permite relacionar tan sugerente título y contenido, con lo que quería decir para estas veinticuatro horas previas al día 20, del mes D, el día de las elecciones generales.  

Según la tesis de don Carlos, hay tres escenarios de la vida humana: el público, de actuaciones observables y hechas para ser observadas; el privado, de actuaciones observables pero "marcadas" con el implícito "prohibido observar"; el íntimo, de actuaciones inobservables porque son estricta y únicamente mentales

No se realmente en cuál de ellos se enmarcan estas líneas, pues estoy haciendo público un pensamiento privado, aunque en lo íntimo, sigo pensando qué hacer el domingo.

Y vuelvo a  encontrar otra sugestiva comparación entre dos de las aficiones que más ayudan al ser humano a serlo: la lectura y la reflexión, y de ahí, llegar a la elección. Como podría decir Aristóteles si tuiteara, a fin de cuentas somos animales racionales y también socio-políticos, y nada más apropiado para un día como este, de jornada de reflexión.

Comparación que tiene que ver con el oficio, ya sea de lector, ya de elector.  Y en ambos, la reflexión, el oficio de reflexionar, la capacidad del ser reflexivo, no hacen sino permitirnos que podamos anticiparnos a situaciones o contextos en los que tendremos que actuar. 

Vuelvo a las sabias reflexiones de Castilla del Pino y apunto su definición de reflexionar que es meramente evocar lo que se hizo y lo que ocurrió tras lo que se hizo; anticipar el no volverlo a hacer; o anticipar el hacerlo de una manera mejor si la primera se hizo mal; o anticiparlo mejorado para la próxima vez, si se hizo bien la primera. 

Ahora que ya he compartido estas líneas y que han dejado de ser meras especulaciones mentales, saliendo de la esfera de lo íntimo; superando los límites de lo privado y pasando a ser totalmente públicas, creo que así, pensando, pasarán estas horas hasta que vaya a votar el domingo y sepa, finalmente, si lo reflexionado me permitirá tomar la decisión más acertada. 

Al fin y al cabo, cuando haya depositado mis papeletas en las urnas, diré como bien concluía Castilla del Pino en su discurso de 2004:

"Yo también imaginaba cómo se iniciaría, transcurriría y concluiría este acto. No les voy a contar las posibilidades que barajé; sería una indiscreción. Al aparecer en mi mente las preveía y me prevenía. De esta manera, llegué aquí adiestrado para salir al paso de imprevistos. A partir de ahora vendrán mis reflexiones retrospectivas acerca de cómo ha ido la cosa". 

Y eso, por mucho que nos pese, nada tendrá ya que ver con lo que hayamos hecho en la jornada de reflexión, sino con lo que decidamos hacer en el día de la votación.