Los sones de un viejo tambor y el revoleo de una bandera de colores, abren una jornada que se anticipa a las fiestas y ya tiene visos de ser festiva en sí misma.
Tiempo de reencuentros, de emociones compartidas, de ferias y fiestas, de aniversarios y celebraciones.
Momentos para hablar de aquello que dejamos aparcado hace un año o más, y que ahora cobra nuevo protagonismo con el viejo lema del "decíamos ayer... ". Y efectivamente parece que fue ayer y ya es ahora.
Entre los reencuentros no falta el de la amistad forjada con los años y renovada en el momento de verse de nuevo. Unos más distantes, otros más cercanos, todos, al fin, intensos. Vascos, catalanes, andaluces. Todos amigos. Y eso es lo verdaderamente genuino.
Hablaba hoy con uno de esos amigos que se fueron y que ahora son tan catalanes como los payeses de siempre. Y comentaba lo de un portavoz catalanista, de la ERC, que ayer afrentó a Rajoy en el Congreso con preguntas duras y complejas.
No entraré en el triste panorama de una política sin políticos de altura, pues parece que solo están para cobrar los sueldos que les pagamos con nuestros impuestos. Y en lo de vernos abocados a unas terceras elecciones ... No entraré, de verdad. No quiero hacerlo.
Ese viejo amigo, tan andaluz como catalán, me decía que uno de los problemas que se viven en los bloques de pisos de los vecinos de las ciudades catalanas que se llenaron con los emigrantes andaluces, extremeños o gallegos es, sobre todo y lamentablemente, el de la convivencia, la tolerancia y el respeto por lo que unos y otros consideran sentimiento político del futuro de Cataluña.
Es difícil para muchos de ellos, que se fueron de sitios como Cabra, por ejemplo, ver cómo sus hijos o nietos son los más independentistas del movimiento que apoya a las izquierdas catalanistas. Y esos emigrantes de antaño sufren con estas realidades.
Y cuando un egabrense que ha vivido y vive con cercanía todo lo que se mueve alrededor de aquello, te cuenta que el problema de fondo es muy distinto al político y que lo que, de verdad le asusta es como se desenvuelva este proceso entre las personas de la misma familia o del mismo bloque, la verdad es que uno empieza a comprender que aquello tiene una magnitud mucho más compleja de lo que nos aproxima la prensa y los contertulios de tres al cuarto. Por no hablar de los intereses abyectos y ruines que haya detrás de la élite que mueve los hilos de todo esto.
Decía, y le decía a mi viejo amigo, que la intervención del republicano
Rufián en el Congreso me llamó la atención. Él es un especialista de su manera de actuar en política y creo, por lo que he leído, que ha sido uno de los discursos más llamativos de la penosa sesión de investidura que hemos tenido que volver a vivir por segunda vez en tan poco tiempo.
Y mi amigo me decía que su familia es andaluza y que vive en Santa Coloma. Y que el problema, insistía, es de familias, de vecinos de bloque o de barrio, de asociaciones culturales andaluzas. Es un problema de las personas que, desde sus tierras de origen - casi todas del Sur - han construido esa Cataluña diversa y plural que se ha forjado gracias al esfuerzo de tantos llegados de muy diversos sitios.
Ahí está el auténtico conflicto, que se eleva a la categoría de social pasando así de un ámbito más reducido. Lo de menos es ser monolingües, bilingües o trilingües. Y el conflicto se traduce en no saber entenderse, aunque sea en la lengua común que sirve de canal de comunicación. Porque lo patético es que formemos parte de la especie que ha hecho de la palabra una evolución significativa en el mundo natural y que no seamos capaces de entendernos.
sábado, 3 de septiembre de 2016
sábado, 6 de febrero de 2016
Enrique Triano Muñoz, in memoriam
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| Enrique, guiando y enseñando a un grupo. Foto: Flora Andaluza |
Hoy las plantas de la Tierra han perdido uno de sus más espléndidos conocedores, de sus más exquisitos buscadores, de sus más apasionados defensores. Hoy su familia, sus amigos, sus conocidos, las personas que alguna, muchas o pocas veces hemos tenido contacto con él, perdemos su presencia física, su entrañable y cariñosa figura, su especial manera de ser y de sentir.
Luchador nato, constante, incansable, "lo tuyo" se te ha llevado.
Nos queda para siempre tu sonrisa cariñosa, tus ojos brillantes, tu siempre grata conversación.
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| Armeria Trianoi, nombre dedicado a Enrique Triano |
Tus fotos y trabajos sobre las plantas, siempre te nos van a hacer presente, aún en la distancia eterna que ya supone este tránsito que te ha llevado a esa otra dimensión tan difícil de comprender y que tanto nos cuesta aceptar.
Tus flores y plantas de tantos sitios, especialmente las "chiquitillas", que siempre han sido tus predilectas, quedarán ahora más y mejor reconocidas gracias a tantos trabajos y dedicación como les concediste. Los libros, fotos, investigaciones. Tantas cosas que supiste hacer tan bien, con tanta dedicación, hoy forman parte ya de un legado que difícilmente podrá olvidarse, constituyendo una obra ingente e inagotable de horas y horas pasadas junto a la Naturaleza.
Sencillo y vitalista, natural y sensible, dichoso y sonriente. Disfrutando de una ruta por el campo, de la Pascua de los Moraos, de un fin de año rural, contando los narcisos de la Nava, de feria en nuestros pueblos o de una amena conferencia, los momentos compartidos ya forman parte de un recuerdo constante que, contigo, no nos dejará nunca.
Desde los quince años hablando y estudiando la Sierra, las cunetas, las plantas, los "bichillos", la gastronomía, el medio ambiente, las aplicaciones medicinales y dermatológicas de las plantas, y tantas otras materias en las que has trabajado con rigor, esfuerzo y experimentación. Aunque al principio hubo quien dudó de tus trabajos, sus frutos callaron pronto a los que no querían aceptarlos. Antiguo alumno del Aguilar y Eslava de Cabra, sin pasar por la Universidad, fuiste codirector de tesis doctorales. Nadie duda hoy en reconocer que eres un eximio BOTÁNICO con letras mayúsculas y todos los honores. Magnífico guía de los senderos y caminos naturales. Descubriste plantas endémicas de nuestras Sierras Subbéticas, dando nombre a alguna de ellas, por tan ejemplar trabajo digno de reconocimiento y gratitud. Defensor infatigable de la Cultura de las plantas (Flora de Andalucía, coord. por Enrique Triano Muñoz) y de la Naturaleza.
Hoy, casi a la media noche, las redes sociales nos decían que nos dejabas físicamente. Pero querido Enrique, aún en la distancia, tu recuerdo, tu vitalidad y tu alegría estarán, están, siempre con nosotros.
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| Foto de almendros en flor, hecha por Enrique. (tomada del grupo FLORA ANDALUZA gracias a Maribel Mengíbar Borrego) |
No te vas. Solo te separas de lo físico con la misma discreción y sigilo que la efímera belleza de las plantas. Como si fueras una Armeria Trianoi que luce en su esplendor y luego se marchita para volver a renacer otra Primavera, con ese espíritu libre y vigoroso que otorga la eternidad en la que ya estás instalado.
Te añoraremos pero estarás siempre con nosotros. Hasta luego, hasta siempre, querido Enrique.
viernes, 15 de enero de 2016
Música para un viernes
Las tardes de invierno, que por fin son frías, con la esperanza de la lluvia tienen un especial encanto.
Estar sentado a la luz de la lumbre, con el calor y el encanto que ofrece, a falta de mejor compañía no puede tener mejor compañera que un buen libro o una buena música.
Esta tarde de viernes hace frío. Y entonces la música viene casi sola. Alguna para el recuerdo, de aquella que sonaba en otros tiempos. Música que nos aleja de casi todo lo que nos rodea, hasta de los recuerdos.
Música para mirar a otro lado que nos deje libre la mente para poder no hacer nada.
Para no tener que escuchar todo el jaleo que hay aquí y allá, entre política cercana o lejana, próxima o remota.
Música para un viernes frío, donde finalmente, tras un recorrido sin ton ni son, llego a mis canciones preferidas de Silvio Rodriguez, de los tremendos Jethro Tull, de Cat Stevens o de Golpes Bajos. Será cosa del destino que me lleva, casi sin pensarlo, al flamenco de Arcángel. Y luego, a Martirio. Y del flamenco al fado, como si fuera un capricho, a esas canciones tan especiales de Amalia Rodrigues con el encanto portugués de su melodiosa voz y su acompañamiento de guitarra y viola. Sin más. Casi nada.

Ahí me he quedado, ahí me voy a quedar, con Amalia Rodrigues y sus fados, con esa esencia que, como el flamenco, muestra lo más profundo de nuestro ser y sentir. Poesía cantada.
Fado - destino -, flamenco, música, canto, poesía. Camoes o García Lorca. Martirio o Amália Rodrigues. Música para un viernes.
Estar sentado a la luz de la lumbre, con el calor y el encanto que ofrece, a falta de mejor compañía no puede tener mejor compañera que un buen libro o una buena música.
Esta tarde de viernes hace frío. Y entonces la música viene casi sola. Alguna para el recuerdo, de aquella que sonaba en otros tiempos. Música que nos aleja de casi todo lo que nos rodea, hasta de los recuerdos.
Música para mirar a otro lado que nos deje libre la mente para poder no hacer nada.
Para no tener que escuchar todo el jaleo que hay aquí y allá, entre política cercana o lejana, próxima o remota.
Música para un viernes frío, donde finalmente, tras un recorrido sin ton ni son, llego a mis canciones preferidas de Silvio Rodriguez, de los tremendos Jethro Tull, de Cat Stevens o de Golpes Bajos. Será cosa del destino que me lleva, casi sin pensarlo, al flamenco de Arcángel. Y luego, a Martirio. Y del flamenco al fado, como si fuera un capricho, a esas canciones tan especiales de Amalia Rodrigues con el encanto portugués de su melodiosa voz y su acompañamiento de guitarra y viola. Sin más. Casi nada.

Ahí me he quedado, ahí me voy a quedar, con Amalia Rodrigues y sus fados, con esa esencia que, como el flamenco, muestra lo más profundo de nuestro ser y sentir. Poesía cantada.
Fado - destino -, flamenco, música, canto, poesía. Camoes o García Lorca. Martirio o Amália Rodrigues. Música para un viernes.
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