sábado, 17 de marzo de 2007

CRISPACIÓN, VIOLENCIA, ODIO.....fotos polémicas

Es una lástima que pasen las cosas que pasan en este pais, al que muchas veces se le llama "piel de toro". Que unos señores que están en política y se dicen creyentes, saquen a relucir cuatro o cinco años despues unas escandalosas fotos que atentan contra las creencias de los católicos y cristianos, me parece lamentable. Tan lamentable como el político de turno que en su día se prestó a prologar un catálogo de tan despreciable obra fotográfica.
!Qué lástima¡. De verdad. Todas estas cosas crean crispación, violencia, odio... y no son esos los sentimientos que necesitamos en este tiempo que nos ha tocado vivir.
Un estado laico tiene que respetar y valorar todas las opciones religiosas, ya sean más numerosas o más insignificantes.
Un estado laico no es el que debe permitir que se ataquen los valores de una gran mayoría de sus ciudadanos.
Un estado laico no puede ir contra una de las opciones ideológicas que esté amparada en una corriente religiosa, que además es mayoritaria.
Un estado laico y democrático es el que se autoimpone los límites a los derechos precisamente en los derechos de los demás.
Y sobre todo, un estado, laico y democrático, no son solo nuestros representantes, lo conformamos también todos los ciudadanos, entre ellos los católicos y cristianos.
Es decir que no pude ampararse una pretendedia libertad de expresión (en el caso del autor de las fotos) ni su difusión (en el caso de los patrocinadores de la exposición), sin que se tenga en cuenta la posible lesión de la libertad de credo o pensamiento que puede lesionarse con aquéllos. Ya lo decían los antiguos billetes de 5.000 pelas, en una frase firmada por el Jefe del Estado: "Para la corona y para el resto de las instituciones del Estado, todas las aspiraciones son legítimas y todas deben, en beneficio de la comunidad, limitarse reciprocamente" .
Para los cristianos y para los católicos, estas fotos a las que me refiero y de las que no daré nombre del autor, ni cita alguna, que ya hay bastante prensa sobre el tema; son una ofensa a nuestra fe, a nuestras creencias, a la figura de Jesús, de María, de los santos y a escenas de la vidad de ellos, en las que basamos algunos de nuestros sentimientos religiosos y de nuestras actitudes.
Para los ciudadanos en general y para el estado de derecho, (entre los que nos encontramos los católicos y nuestas organizaciones) que los políticos se dediquen a sacar estos trapos sucios años después de que se produjeran los hechos, resulta oportunista y refleja que se aprovechan de situaciones que habría que haber denunciado al día siguiente de que se produjeran, para ahora rentabilizarlas políticamente. Y esta actitud, es un ataque pues ayuda tan poco como el que hizo las fotos o el que promovió su publicación, a mantener la calma y la convivencia pacífica. Creo que es lícito denunciar aquello que ataca nuestros derechos. Pero hay que hacerlo en su debido tiempo. En todo caso, a los responsables de la fechoría, se les deben pedir explicaciones y exigirles una explicación y que corrijan el entuerto.
Por lo demás, perdonad la extensión, creo que debemos ofrecer una imagen de cristianos democráticos, pero contundentes en nuestros planteamientos. Sin miedos, sin rencores, con seguridad y con la argumentación de que vivir y manifestar nuestra fe, con todas sus consecuencias, no es menos derecho que la libertad de expresión. Al contrario. La libertad de expresión es también la medida que nos permite manifestarnos como somos. Y las creencias son las que nos hacen así.

domingo, 11 de marzo de 2007

Los horarios de apertura de algunas tiendas

Vengo observando desde hace algunos fines de semana que, al menos tres nuevos comercios que han abierto recientemente en Cabra, tienen abiertas sus tiendas durante toda la semana, incluyendo sábados tarde y domingos. Son establecimientos en los que hay de todo: ropa, juguetes, artículos de perfumería y droguería, menaje, decoración y un largo etcétera que puede comprobarse visitando algunos de ellos. Y aparte de la oferta que suponen, de los lugares más o menos estratégicos en los que están ubicados y de la posible competencia que suponen al comercio tradicional, lo que parece claro es que incumplen la normativa autonómica en materia de horarios comerciales. La nueva Ley de Horarios Comerciales reduce el horario global de apertura de los establecimientos de 90 a 72 horas semanales y fija un mínimo de doce días festivos al año en los que está permitido abrir. Junto con ello, otorga a las autonomías atribuciones para concretar horarios y reducir a ocho el mínimo de festivos de apertura, teniendo en cuenta sus necesidades comerciales.
"A fin de cuentas nuestros comercios, los que llevan toda la vida ofreciéndo su trabajo para permitirnos comprar, lo necesario y lo menos necesario, tienen que dedicarse con afán para mantener su forma de vida y crear riqueza y empleo en nuestra ciudad, en la que la mayoría de los empresarios son pequeños comerciantes, dispersos por las calles de Cabra, conformando una red comercial, básica para la economía egabrense."
Pues bien, de los domingos que podrán abrirse los comercios en Andalucía para este 2007, no están contemplandos ninguno de los de marzo, por referirme a los que he visto estas tiendas abiertas. Creo que habría que tomar las medidas oportunas para que no se produzcan situaciones de ilegalidad y que suponen una vulneración normativa y además, una competencia totalmente desleal para nuestro comercio, por cuanto no se respetan los horarios regulados por la Consejería de Comercio, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía. Si por la razón que fuere, estas tiendas a las que me refiero quieren abrir los fines de semana, está claro que no pueden hacerlo. Vulneran la norma horaria y también cabría preguntarse qué pasa con los contratos de sus trabajadores que, a la fuerza, están trabajando fuera del horario permitido. Me acuerdo ahora de las críticas que se pusieron sobre la mesa cuando se hablaba de la instalación en Cabra de alguna ”gran superficie” por lo que iba a suponer en detrimento del pequeño comercio tradicional. Y comprobamos que la verdadera competencia a nuestros comerciantes la representan hoy estas tiendas en las que hay de todo, a precios relativamente bajos y que abren más horas de las que permite la ley. Para colmo, abren sábados y domingos sin que nadie tome cartas en el asunto. La polémica que se generó con la limitación horaria de la nueva ley y las demandas de algunos sectores del comercio para una mayor liberalización, decían que esta ley iba en detrimento del servicio que los establecimientos prestan a los consumidores. A fin de cuentas nuestros comercios, los que llevan toda la vida ofreciéndo su trabajo para permitirnos comprar, lo necesario y lo menos necesario, tienen que dedicarse con afán para mantener su forma de vida y crear riqueza y empleo en nuestra ciudad, en la que la mayoría de los empresarios son pequeños comerciantes, dispersos por las calles de Cabra, conformando una red comercial básica para la economía egabrense. Por eso, mientras no cambien las leyes y por el bien de nuestro comercio, estas tiendas a las que me refiero hoy y que abren sábados y domingos, tendrían que adaptarse a la norma y no abrir fuera del horario comercial establecido.

martes, 6 de marzo de 2007

LA LEY DE LA SILLA

Próximos a celebrar el día de la Mujer trabajadora conviene echar una mirada a nuestro alrededor para comprobar cual es la situación real de las mujeres que, además del trabajo doméstico, realizan otros trabajos fuera del hogar. A mi modo de ver seguimos teniendo una serie de elementos que impiden poder afirmar que la igualdad sea una meta conseguida. Como mucho podemos admitir que es un camino en el que se van dando pasos, quedando mucho por andar. A pesar de las cuotas (a las que se refiere nuestro colaborador Manuel Moreno López en un artículo que incluiremos en página los próximos días), a pesar de las medidas que desde distintas administraciones se han puesto en marcha para conciliar la vida familiar y doméstica (cosa bien difícil), a pesar de las continúas reivindicaciones políticas, sociales y sindicales, el tema sigue pendiente.
El mismo año que se fundo LA OPINIÓN de Cabra, 1912, y concretamente el día 27 de febrero, entró en vigor en España una ley que podría considerarse ”avanzada” para permitir el trabajo femenino: la ley de la silla, ésa que buscaba la entrada de la mujer al mercado laboral mediante la incorporación de sillas en los puestos laborales ocupados por ellas. El objetivo era que no se cansasen las que mal que nos pese, siguen estando consideradas como el sexo débil. ¿Sexo débil?. Pues que se lo pregunten a las madres trabajadoras, a las que van a coger aceitunas, a las que trabajan en las obras, a las que friegan escaleras, a las que soportan las duras cargas del mundo rural (ese que parece que no existe pero que todavía constituye un porcentaje elevado en buena parte de nuestros pueblos), a las que están soportando cargas familiares que incluyen atención a personas mayores, a niños pequeños, a hijos con problemas de todo tipo, a maridos o compañeros ”complicados” por razones de alcohol, mujeres o vaya usted a saber que cosas.En fin, mujeres que han demostrado y demuestran cada día que son las auténticas valedoras de la institución familiar, sin las que sería imposible que nacieran los hijos y que se amamantaran en sus primeros meses de vida.
Mujeres que son capaces para puestos de responsabilidad profesional y política. Mujeres que, desde las más diversas situaciones sufren el problema de una sociedad que sigue siendo machista. Por no hablar de tantas mujeres que son maltratadas, violadas, que sufren vejaciones de todo tipo y, lo peor de todo, que mueren a manos de quiénes se siguen considerando sus dueños. Sirvan estas líneas para reivindicar, desde nuestra condición masculina, el papel de la mujer en nuestra sociedad. No solo el papel de las grandes profesionales que tenemos en todos los ámbitos del mundo laboral y docente, sino y sobre todo, de las anónimas madres de familia, verdaderas protagonistas de que el mundo siga su curso y sin las que nuestra civilización podría mantenerse. A ver si de una vez por todas nuestros gobernantes se enteran que lo que hay que potenciar es menos publicidad y más dinero para permitir a las mujeres que quieran, continuar desempeñando dignamente su papel de madres. Y dignamente, entre otras cosas, es ganando también dinero por lo que hacen.