domingo, 4 de diciembre de 2016

#4deDiciembre, Día de Andalucía


Paseando por la avenida del Gran Capitán, en Córdoba, contemplo algunas de las portadas que Diario Córdoba ha colocado a modo de exposición con motivo de su 75º aniversario. Llama la atención en la histórica cabecera que desde que comenzó a usar tinta de color, lo hace en rojo, que la portada del 6 de diciembre de 1977 aparezca con la impresión en verde. Es un homenaje a lo que pasó en Andalucía aquel 4 de diciembre de 1977 que hoy traigo a esta entrada.

39 años después, el 4 de diciembre sigue teniendo para mí unas connotaciones de marcada significación. Seguramente haberlo vivido en primera persona y en la etapa más sugerente del último cuarto del siglo XX, tienen un valor añadido. Y es lo que lleva a considerar con mayor carga de significación, recordando el valor de una fecha que quedó eclipsada por la del 28 de febrero.

Hablo de Andalucía, claro. Del sentimiento de la Autonomía conseguida con el tesón de un pueblo que la pidió desde la calle, desde la movilización y desde el sentimiento común de querer ser de primera. Hablo de una manifestación que sorprendió a propios y extraños y que motivó una convulsión política. Sobre todo en aquellos que no habían previsto que Andalucía, sería una de las nacionalidades históricas que reclamaría su sitio en el estado autonómico que estaba fraguándose.

Y el Pueblo Andaluz, ávido de libertades, necesitado de justicia y de reformas, no dudó en salir a nuestras calles y plazas. Lo hizo en grandes ciudades y también en pueblos pequeños. Lo hizo también en Madrid y sobre todo en Barcelona. No se escondió de aquellos últimos coletazos de un régimen agonizante ni de los peligros que entrañaba salir a la calle con banderas andaluzas, con símbolos prácticamente prohibidos y con el deseo de auto-gobierno para Andalucía. 


Sin las manifestaciones del 4 de diciembre, Andalucía no habría conseguido poner de manifiesto su sentimiento autonomista ni llegar al Pacto de Antequera para conseguir la pre-autonomía o luego llegar al 28-F para conseguir la autonomía plena del artículo 151 de la Constitución del 78. Sin aquella reivindicación de un Estatuto de Autonomía para Andalucía, el planteamiento del nacionalismo histórico o el concepto de estado autonómico, habrían sido distintos.

En medio de aquellas grandes masas de manifestantes, hubo un hecho trágico: la muerte de Manuel José Garcia Caparrós por un disparo de la policía armada, por intentar subir la bandera de Andalucía que el presidente de la diputación de Málaga había impedido colocar en el balcón. Una muerte que se convirtió en exponente de una reivindicación de la Andalucía real, la de la gente normal que se echó a la calle por Andalucía. La que hizo oficial una Andalucía en la que nadie quería fijarse.

Hoy es también domingo, como lo fue aquel 4 de diciembre de 1977, referente para la historia del pueblo andaluz que no debe olvidarse. Origen de nuestra plena autonomía y de una conciencia andaluza que, para muchos, representa el Día Nacional de Andalucía.

Una fecha que sigue más viva de lo que pueda parecer y que va recuperando su papel en el imaginario colectivo andaluz.

Feliz 4 de diciembre.

¡Viva Andalucía Libre!








@anrajimo

sábado, 17 de septiembre de 2016

Termens: un lugar muy especial

No hay nada como conocer, y mejor aún re-conocer, realidades que habitualmente nos pasan inadvertidas teniendo una importancia realmente significativa.

Es lo que ocurre cuando se visita alguna ciudad y se ven por fuera sus monumentos de manera superficial. En algunos de ellos, al entrar, descubrimos auténticas obras de arte que, como pasa con los tesoros ocultos, nos sorprenden y necesitan que nos adentremos para conocerlos.

Hace unos días, fui con unos amigos para ver lugares de Cabra que nos gusta mostrar con orgullo patrio - en el sentido más rilkeniano del término - a nuestros invitados. Uno de ellos es la Fundación Termens, donde no solo conocimos el tesoro artístico de su interior. Tuvimos la dicha de conocer, de primera mano, el considerado auténtico tesoro de la casa: las personas especiales que acuden al colegio, los hombres y mujeres que con las religiosas forman una comunidad educativa que atiende las necesidades especialísimas de la cincuentena de personas de todas las edades que reciben atención allí, en el Colegio Niño Jesús de las Hijas de la Caridad de Cabra. Un lugar, que por cercano y cotidiano, como ocurre con lo realmente importante, puede pasarnos inadvertido. Y qué satisfacción al re-descubrirlo o al conocerlo por vez primera.

Al volver a Termens vienen al presente los recuerdos de la infancia en aquellas aulas del antiguo colegio donde aprendí las primeras letras, conocí las primeras amistades y compartí los primeros pasos en la formación integral como persona. El cariño hacia aquella institución y el afecto a las personas que han formado y forman su comunidad, las Hijas de la Caridad, añade otro factor que hace la visita más entrañable aún. El espectacular conjunto de obras de arte que alberga, la capilla, con el panteón de la Vizcondesa y la historia de esta singularísima mujer, son otros aspectos que, aunque puedan parecer materiales, están llenos de sentido y riqueza también inmaterial. El entorno sigue sumando para completar los atractivos, en esa especie de oasis céntrico, de un espacio que se nos presenta impecable, cuidado, bien estructurado, armónico y que ayuda sobre manera para que nuestra visita a Termens sea siempre, siempre, muy satisfactoria.


El colegio es distinto como son distintas las personas que forman su alumnado. El ambiente de las espaciosas aulas y de los talleres desde las edades más tempranas hasta los 21 años, permite que el profesorado con sus monitores y personas de apoyo, se dedique con auténtica pasión por esa tarea educativa que descubrimos en cada una de sus distintas facetas. Nada es indiferente en un sitio así, donde las necesidades especiales son atendidas de manera específica.

Al no estar sor Pilar, hicimos con sor Emilia un recorrido por todo el centro comprobando el nivel y la calidad que ofrecen sus instalaciones. Llama la atención la profesionalidad, la dedicación, el cariño y la auténtica vocación de las personas que trabajan con los niños y niñas y también con los jóvenes para conseguir que, en la medida de sus posibilidades y circunstancias físico-psíquicas, tengan una autonomía personal a la hora de dejar este colegio.

Nos contaron los problemas con el transporte, que dificulta la asistencia de alumnado de otros municipios que acude al centro: no podrán hacerlo si no cuentan con esos medios. Y el esfuerzo que supone mantenerlo todo en perfectas condiciones. Los recortes no deberían, ya lo sabemos, afectar a este tipo de necesidades. Y nos dijeron que a veces hay carencias que, aun siendo centro concertado, suponen un esfuerzo añadido para mantener la calidad, el nivel de atención y la adaptación de los espacios, los materiales y cuántas necesidades del alumnado han de ser cubiertas. Y para eso, siempre está detrás la comunidad, para mantener lo que haga falta en este centro que tenemos en Cabra.

Nos decía su directora, Conchi Fernández, que este colegio no es un lugar como los que había antiguamente cuando se “encerraba” a estas personas, ¡ni mucho menos!. Es un centro donde se trabaja la estimulación y el desarrollo adaptados a cada una de las etapas, edades y circunstancias personales del alumnado. Donde se desarrolla el proyecto educativo y el proyecto curricular de un centro específico de Educación Especial y nada se deja al azar. El profesorado, monitores, las propias religiosas y todo el personal, conforman junto al alumnado, una comunidad educativa que, como este colegio, es muy especial y goza de una grandísima profesionalidad.

Al comienzo de este curso hemos tenido la ocasión de volver a visitar Termens, algo que siempre es enormemente gratificante. El recorrido, completo, ha sido muy significativo, no solo hemos vuelto a admirar las esculturas y obras de arte modernistas que guarda su interior. Nos ha vuelto a brindar la oportunidad de actualizar lo que allí ocurre cada curso escolar y que nos ha permitido recordar que estamos ante una educación y un lugar muy, muy especial. 

Créanme que merece la pena conocerlo en toda su extensión.


sábado, 3 de septiembre de 2016

3 de septiembre

Los sones de un viejo tambor y el revoleo de una bandera de colores, abren una jornada que se anticipa a las fiestas y ya tiene visos de ser festiva en sí misma.

Tiempo de reencuentros, de emociones compartidas, de ferias y fiestas, de aniversarios y celebraciones.

Momentos para hablar de aquello que dejamos aparcado hace un año o más, y que ahora cobra nuevo protagonismo con el viejo lema del "decíamos ayer... ". Y efectivamente parece que fue ayer y ya es ahora.

Entre los reencuentros no falta el de la amistad forjada con los años y renovada en el momento de verse de nuevo. Unos más distantes, otros más cercanos, todos, al fin, intensos. Vascos, catalanes, andaluces. Todos amigos. Y eso es lo verdaderamente genuino.

Hablaba hoy con uno de esos amigos que se fueron y que ahora son tan catalanes como los payeses de siempre. Y comentaba lo de un portavoz catalanista, de la ERC, que ayer afrentó a Rajoy en el Congreso con preguntas duras y complejas.

No entraré en el triste panorama de una política sin políticos de altura, pues parece que solo están para cobrar los sueldos que les pagamos con nuestros impuestos. Y en lo de vernos abocados a unas terceras elecciones ... No entraré, de verdad. No quiero hacerlo.

Ese viejo amigo, tan andaluz como catalán, me decía que uno de los problemas que se viven en los bloques de pisos de los vecinos de las ciudades catalanas que se llenaron con los emigrantes andaluces, extremeños o gallegos es, sobre todo y lamentablemente, el de la convivencia, la tolerancia y el respeto por lo que unos y otros consideran sentimiento político del futuro de Cataluña.

Es difícil para muchos de ellos, que se fueron de sitios como Cabra, por ejemplo, ver cómo sus hijos o nietos son los más independentistas del movimiento que apoya a las izquierdas catalanistas. Y esos emigrantes de antaño sufren con estas realidades.

Y cuando un egabrense que ha vivido y vive con cercanía todo lo que se mueve alrededor de aquello, te cuenta que el problema de fondo es muy distinto al político y que lo que, de verdad le asusta es como se desenvuelva este proceso entre las personas de la misma familia o del mismo bloque, la verdad es que uno empieza a comprender que aquello tiene una magnitud mucho más compleja de lo que nos aproxima la prensa y los contertulios de tres al cuarto. Por no hablar de los intereses abyectos y ruines que haya detrás de la élite que mueve los hilos de todo esto.

Decía, y le decía a mi viejo amigo, que la intervención del republicano
Rufián en el Congreso me llamó la atención. Él es un especialista de su manera de actuar en política y creo, por lo que he leído, que ha sido uno de los discursos más llamativos de la penosa sesión de investidura que hemos tenido que volver a vivir por segunda vez en tan poco tiempo.

Y mi amigo me decía que su familia es andaluza y que vive en Santa Coloma. Y que el problema, insistía, es de familias, de vecinos de bloque o de barrio, de asociaciones culturales andaluzas. Es un problema de las personas que, desde sus tierras de origen - casi todas del Sur - han construido esa Cataluña diversa y plural que se ha forjado gracias al esfuerzo de tantos llegados de muy diversos sitios.

Ahí está el auténtico conflicto, que se eleva a la categoría de social pasando así de un ámbito más reducido. Lo de menos es ser monolingües, bilingües o trilingües. Y el conflicto se traduce en no saber entenderse, aunque sea en la lengua común que sirve de canal de comunicación. Porque lo patético es que formemos parte de la especie que ha hecho de la palabra una evolución significativa en el mundo natural y que no seamos capaces de entendernos.

sábado, 6 de febrero de 2016

Enrique Triano Muñoz, in memoriam


Enrique, guiando y enseñando a un grupo. Foto: Flora Andaluza

Hoy las plantas de la Tierra han perdido uno de sus más espléndidos conocedores, de sus más exquisitos buscadores, de sus más apasionados defensores. Hoy su familia, sus amigos, sus conocidos, las personas que alguna, muchas o pocas veces hemos tenido contacto con él, perdemos su presencia física, su entrañable y cariñosa figura, su especial manera de ser y de sentir.

Luchador nato, constante, incansable, "lo tuyo" se te ha llevado.

Nos queda para siempre tu sonrisa cariñosa, tus ojos brillantes, tu siempre grata conversación.

Armeria Trianoi, nombre dedicado a Enrique Triano
Tus fotos y trabajos sobre las plantas, siempre te nos van a hacer presente, aún en la distancia eterna que ya supone este tránsito que te ha llevado a esa otra dimensión tan difícil de comprender y que tanto nos cuesta aceptar.

Tus flores y plantas de tantos sitios, especialmente las "chiquitillas", que siempre han sido tus predilectas, quedarán ahora más y mejor reconocidas gracias a tantos trabajos y dedicación como les concediste. Los libros, fotos, investigaciones. Tantas cosas que supiste hacer tan bien, con tanta dedicación, hoy forman parte ya de un legado que difícilmente podrá olvidarse, constituyendo una obra ingente e inagotable de horas y horas pasadas junto a la Naturaleza.

Sencillo y vitalista, natural y sensible, dichoso y sonriente. Disfrutando de una ruta por el campo, de la Pascua de los Moraos, de un fin de año rural, contando los narcisos de la Nava, de feria en nuestros pueblos o de una amena conferencia, los momentos compartidos ya forman parte de un recuerdo constante que, contigo, no nos dejará nunca.

Desde los quince años hablando y estudiando la Sierra, las cunetas, las plantas, los "bichillos", la gastronomía, el medio ambiente, las aplicaciones medicinales y dermatológicas de las plantas, y tantas otras materias en las que has trabajado con rigor, esfuerzo y experimentación. Aunque al principio hubo quien dudó de tus trabajos, sus frutos callaron pronto a los que no querían aceptarlos. Antiguo alumno del Aguilar y Eslava de Cabra, sin pasar por la Universidad, fuiste codirector de tesis doctorales. Nadie duda hoy en reconocer que eres un eximio BOTÁNICO con letras mayúsculas y todos los honores. Magnífico guía de los senderos y caminos naturales. Descubriste plantas endémicas de nuestras Sierras Subbéticas, dando nombre a alguna de ellas, por tan ejemplar trabajo digno de reconocimiento y gratitud. Defensor infatigable de la Cultura de las plantas (Flora de Andalucía, coord. por Enrique Triano Muñoz) y de la Naturaleza.

Hoy, casi a la media noche, las redes sociales nos decían que nos dejabas físicamente. Pero querido Enrique, aún en la distancia, tu recuerdo, tu vitalidad y tu alegría estarán, están, siempre con nosotros.

Foto de almendros en flor, hecha por Enrique.
(tomada del grupo FLORA ANDALUZA gracias a Maribel Mengíbar Borrego) 
No te vas. Solo te separas de lo físico con la misma discreción y sigilo que la efímera belleza de las plantas. Como si fueras una Armeria Trianoi que luce en su esplendor y luego se marchita para volver a renacer otra Primavera, con ese espíritu libre y vigoroso que otorga la eternidad en la que ya estás instalado.

Te añoraremos pero estarás siempre con nosotros. Hasta luego, hasta siempre, querido Enrique.


viernes, 15 de enero de 2016

Música para un viernes

Las tardes de invierno, que por fin son frías, con la esperanza de la lluvia tienen un especial encanto.

Estar sentado a la luz de la lumbre, con el calor y el encanto que ofrece, a falta de mejor compañía no puede tener mejor compañera que un buen libro o una buena música.

Esta tarde de viernes hace frío. Y entonces la música viene casi sola. Alguna para el recuerdo, de aquella que sonaba en otros tiempos. Música que nos aleja de casi todo lo que nos rodea, hasta de los recuerdos.

Música para mirar a otro lado que nos deje libre la mente para poder no hacer nada.

Para no tener que escuchar todo el jaleo que hay aquí y allá, entre política cercana o lejana, próxima o remota.

Música para un viernes frío, donde finalmente, tras un recorrido sin ton ni son, llego a mis canciones preferidas de Silvio Rodriguez, de los tremendos Jethro Tull, de Cat Stevens o de Golpes Bajos. Será cosa del destino que me lleva, casi sin pensarlo, al flamenco de Arcángel. Y luego, a Martirio. Y del flamenco al fado, como si fuera un capricho, a esas canciones tan especiales de Amalia Rodrigues con el encanto portugués de su melodiosa voz y su acompañamiento de guitarra y viola. Sin más. Casi nada.

Ahí me he quedado, ahí me voy a quedar, con Amalia Rodrigues y sus fados, con esa esencia que, como el flamenco, muestra lo más profundo de nuestro ser y sentir. Poesía cantada.

Fado - destino -, flamenco, música, canto, poesía. Camoes o García Lorca. Martirio o Amália Rodrigues. Música para un viernes.




martes, 5 de enero de 2016

No se de qué va esto

No se de que va la historia. Bueno quizá sí, pero ni quiero pensarlo.

La prensa interesada en destacar a unos u otros, según le paguen o según quien sea su dueño. Las redes sociales dando caña a unos u a otros según su credo, su ideología, su seguidismo. La gente discutiendo apasionadamente defendiendo sus posturas y con poco atisbo de llegar a acuerdos. Los regionalismos convirtiéndose en independentismos, o eso es lo que parece. Del fútbol mejor no hablo.

Los reyes magos que si son hombres o si son mujeres y según quién así lo plantee esta bien o estará mal. Más sencillo aún, según quien hable del asunto, así será más buena o más mala la decisión que se haya tomado. Lo peor es que aparte de los titulares, poco más sabemos.

Y mientras tanto, las cabalgatas andan, si pueden por la lluvia o por la gente. La gente ultima regalos como cada año a estas horas y las tiendas se afanan en ir terminando unos días de cansancio que ya veremos si han dejado más que otras veces.

La violencia de género que no para y que va a más... un terror que no cesa. Y esa es una lacra real, presente, constante.

La política y los políticos con sus dimes y diretes. Pendientes de unas próximas elecciones seguras, donde unos y otros dirán que cada cual es más independentista que nadie para lograr la frustrada república catalana. Y los del resto de la piel de toro pendientes de si somos de los de la derecha o de los de la izquierda. De si saben ponerse de acuerdo en algo, en poco, en mucho. O en nada. Y ya veremos qué pasa.

Las niñas y los niños (no se si según la RAE estaré expresándome de manera incorrecta gramaticalmente, pero sinceramente me da igual), con sus ilusiones a cuestas y sus deseos dispuestos a verse cumplidos. Con esa generosidad que espontáneamente les sale cuando se les pregunta y piensan en quiénes menos tienen, y que tanto cuesta al resto del personal.

No se de qué va esto. De pronto, pienso en que todo está demasiado virado a aquello de las dos ...,  de las dos lo que sea, y eso es más complejo de lo que podría querer pensar y más dificultoso de lo que estoy dispuesto a imaginar. Que si tú más que yo, que si yo más que tú.

Por eso esta noche y mañana también (y lo mismo más días), voy a dejarme llevar por la magia. Hoy será la de los reyes magos. La de la ilusión de la infancia. La de no querer saber más de lo necesario. Total, creo que no se de qué va esto.

¡Felices reyes (o reinas, o magas, o magos)! ¡Felices, al fin y al cabo!