Radio Atalaya FM 107.3

martes, 24 de marzo de 2020

#YoMeQuedoEnCasa - Día décimo - Frontera


24 de marzo - Día décimo

Cuando pase todo esto diremos que nos tocó vivir en la época del coronavirus. Que fue una pandemia que nos obligó a replantearnos las cosas y que tuvimos que aprender a vivir, día a día, en un confinamiento que no era otra cosa que estar en contacto con lo diferente. Cada día haciendo equilibrios para no caer en la apatía, en la desesperanza o en el miedo. Que fue un choque con nuestra cotidianeidad situándonos en la tesitura de estar ante algo totalmente desconocido.

Y en estas me da por pensar que estamos viviendo una situación de frontera. Que estamos tendiendo puentes entre unos y otros para superar “esta lejanía que duele cada día” como dice la canción que os dejo


Estamos aprendiendo a situarnos ante un campo de tensión y lo hacemos reflexionando sobre cómo pensamos, cómo dialogamos, cómo creemos, cómo convivimos y, sobre todo, cómo superamos lo mejor posible lo que nos está pasando.

Nuestra frontera es ahora la puerta de la casa y comprendemos que una barrera es más compleja de lo que nos parecía sin percibirla tan cercana. Y tal vez podamos aprender también que habrá que ir eliminando fronteras, ahora que nos vemos obligados a no traspasarlas.

Marrakech 
En la frontera se cuestionan las seguridades, se produce un conjunto de relaciones que a veces incluso nos hace crear también fronteras en lo cercano. Por eso, tal vez empiece a ver que la frontera tendría que ser cercanía y proximidad, cerrar puertas a la indiferencia o al no compromiso, imaginar una tierra de todos más que una tierra de nadie.

Y compruebo que la dimensión de la frontera nos lleva a mirar cuestiones internas, a hablar de lo que pasa en los espacios que obligatoriamente tenemos que compartir, a no saber muy bien cuándo o cómo saldremos de esta.

Sí. Tal vez seamos como migrantes en una situación complicada, pero nada que ver con aquellas personas que llevan años sin saber cuándo terminará ni cómo, su travesía. Y no digamos las que están pasando por la enfermedad o las que nos ayudan cada día a superarla. 

Por eso hoy, mi confinamiento quiere ser un toque de atención al desafío que tenemos por delante: cumplir con disciplina lo que nos dicen para salir de esta situación y desde la esperanza comprender a cuantos viven en fronteras donde es casi imposible vivir.

¡Nos vemos y escuchamos a las ocho de la tarde en los balcones y ventanas!

Una cita

Una variación infinita animaba ahora diariamente la sordidez de mi celda, y la regularidad de mis ejercicios fue devolviendo a mis facultades intelectuales su socavada seguridad; sentía cómo la perpetua disciplina a la que ahora se veía sometida mi mente le había devuelto la agudeza y la prontitud.

Stefan Zweig
Novela de ajedrez
Acantilado 2001

lunes, 23 de marzo de 2020

#YoMeQuedoEnCasa - Día noveno - Cintas de casete


23 de marzo - Día noveno


Mientras intento no prestar demasiada atención a las noticias, hoy en vez de fotos, me pongo a mirar en una de esas cajas que no sé cuánto tiempo lleva cerrada. La abro y me encuentro con otra cajita, más pequeña, que tiene una pegatina envejecida, amarillenta, en la que con una tinta de bolígrafo desteñida se lee: cintas de cassette.

Al abrirla me encuentro con recuerdos de los años 80 y 90 del siglo XX, en los que, grabadas, están las canciones y algunos otros asuntos que marcaron una época.

Especial sentido tienen unas cintas que me grababa mi amiga María José Carmona y que fueron mis compañeras de viaje en no pocos recorridos de Granada a Cabra. Durante años han permanecido guardadas y ahora, de nuevo, vuelven a recordarme que son no solo la sintonía de nuestra vida sino la vida misma hecha sintonía. Son clásicos de aquellos años granadinos que siempre llevo presentes.

Alguna es especial por lo que significa, pero son un todo que merece la pena volver a escuchar en un viejo radiocasete que, afortunadamente, conservo para poder reproducirlas. La lista me sirve para crear una nueva en las plataformas actuales y así oir las canciones de aquella época. 

Les dejo una de ellas. 


Y es que nunca me acuesto sin haber aprendido algo nuevo... ¡grande Coppini!

Sigo en el confinamiento y me llegan mensajes con noticias poco alentadoras, con cifras y datos que empeoran la situación, sabiendo que esto se alarga más de lo previsto. Alguna persona muy cercana sufre síntomas y eso hace que la preocupación sea mayor aún de lo que ya lo era. 

Y vuelve a planear la duda razonable de si no hemos sabido actuar a tiempo cuando la cosa empezaba. Ahora, lo que importa, es que hagamos lo que hay que hacer y cumplamos todo lo que se nos pide para atajar este crecimiento que, cada día, nos hace más frágiles ante tamaña pandemia. Ya habrá tiempo, y con todos los énfasis y vehemencia que queramos, de evaluar lo que se hizo y cómo se hizo. 

Hoy, (y mañana, y pasado y al otro...) actuar conforme nos digan es la prioridad inexcusable para que seamos capaces de parar, en el tiempo más corto posible, este mal que azota nuestro mundo. Y seguir aprendiendo de lo que está pasando y cómo lo estamos viviendo. 

¡Ánimo!, yo, además, también rezo. 


Una cita

"De vuelta a casa encendí la chimenea y pensé: otra vez aquí sentado y lo mismo podría estar en Berlín o en América, o muerto hace tiempo, que mi actividad y mi vida no son útiles para nadie, transcurren solitarias, encerradas en sí mismas, sin fruto". 

Hermann Hesse
Obstinación. Escritos autobiográficos.
Alianza Ed.  1979

domingo, 22 de marzo de 2020

#YoMeQuedoEnCasa - Día octavo - Laetare


22 de marzo - Día octavo


Alegraos…

Escucho el tic tac del reloj de sobremesa en el silencio que acompaña este domingo. 
Llueve ligeramente y al asomarme a la ventana noto que hace más fresco. 
De pronto surgen con fuerza algunos rayos de sol. 
La calle está en calma. 
Es primavera.

Membrillos en flor en la vega del río Salado, en Azores. E.G.R.

Pasan los días. Los llevamos con preocupación o dudas, con algo de miedo, cumpliendo lo impuesto, con más multas de lo deseable. Mil historias habremos buscado y estamos compartiendo en las horas, minutos y segundos de estos días. Unas más alegres otras menos.

Este domingo se viste de rosa. Es una antigua costumbre cuaresmal que cambia el morado para llamar la atención porque ya queda menos para la Pascua. En esta cuaresma del confinamiento nos viene bien una imagen así, en rosa, como los membrillos en flor, para que lo cotidiano se torne más liviano y sintamos que ya queda menos para llegar al final de esta situación.



Hoy, además, podemos tomar en casa un buen pincho de felicidad porque “darle la vuelta a la tortilla”, puede ser la mejor manera de aprender a ver las cosas de otra manera. Pasarán estos días de confinamiento y habremos aprendido que todo esto nos ha servido para pasar mejor el resto de nuestra vida. 

Mañana habrá que continuar con el confinamiento y seguir encerrados con paciencia para superar la crisis del coronavirus. Es ocasión de descubrir algo nuevo cada día y no caer en la rutina de unos días que se antojan largos. El cansancio puede presentarse, pero vamos a plantarle cara dándole la vuelta a la tortilla. Os dejo este enlace musical por si os apetece. A mi me gusta mucho

 Dale la vuelta a la tortilla

Todas las personas que día a día lo están dando todo por cuidar, atender, vigilar, rezar, seguir ofreciéndonos lo imprescindible, informar, y un largo etcétera merecen nuestra gratitud y nos dan la confianza para sentir alegría en este domingo cuyo nombre – Laetare - viene de la antífona de la liturgia que se viste de rosa en medio de estos cuarenta días.

Y como si fuera un desierto que nos parece inmenso y difícil de recorrer, esta travesía, si no desfallecemos, solo será un recuerdo. 


Una cita

El muchacho entendió lo que el camellero quería decir, aun sin haber pisado nunca antes un desierto. Cada vez que miraba el mar o el fuego era capaz de quedarse horas callado, sin pensar en nada, sumergido en la inmensidad y la fuerza de los elementos. “Aprendí con las ovejas y aprendí con los cristales – pensó - puedo aprender también con el desierto. 
Él me parece más viejo y más sabio”. 

Paulo Coelho
El Alquimista
Planeta  / Espasa 2004