sábado, 30 de noviembre de 2013

Mariana, los hilos de la libertad, de José Calvo Poyato.

Fresca mañana, aunque soleada, la del domingo 24 de noviembre. Quedamos con José Calvo Poyato en el Círculo de la Amistad de Cabra. El sol aún está bajo y en lugar del patio, buscamos una de las mesas camilla que con su brasero nos permite tomar un café e iniciar una conversación sobre variados temas.




José Calvo Poyato es político, historiador, doctor y profesor, escritor. Como tal ha sido calificado en más de una ocasión como uno de los “diez magníficos” de la novela histórica de las letras hispanas. Estudioso de períodos históricos convulsos, conocedor como pocos de la España de los Austrias y de su transición a los Borbones, pero también de otras épocas de la historia de España, amante de su tierra y uno de los historiadores locales más respetados. Premio Valera y finalista del Torrevieja, autor de medio centenar de libros de historia, novelas y numerosas colaboraciones periodísticas. Ha sido profesor en Cabra y Lucena, labor que sigue ejerciendo desde la Cátedra Intergeneracional de la Universidad de Córdoba.

Hablamos de su nueva novela que presentará en Cabra el 12 de diciembre, en el patio de cristales del Instituto - Fundación Aguilar y Eslava, una novela sobre Mariana, los hilos de la libertad publicado por Plaza&Janés.

Con ésta cierra una trilogía de personajes femeninos que comenzó con Hipatia de Alejandría (El sueño de Hipatia),  siguió con Caterina Sforza (La dama y el dragón) y ahora se completa con Mariana de Pineda. “Si, de Pineda – nos dice – ese era su apellido aunque los liberales intentaron quitarlo para desprenderle sus vinculaciones con la pequeña nobleza o burguesía granadina y lo dejaron en Mariana Pineda”. Una mujer sorprendente para su tiempo, como lo fueron Hypatia y Caterina, de ahí su interés para el novelista egabrense. Cuando se puso a elaborar material descubrió que no había tanto sobre esta heroína de la libertad, cuya historia tiene tantos vínculos con Cabra. 

En su novela no solo habla de Granada y de todo el ambiente que rodeaba la época en que vivió Mariana, ciudad y época que ha conseguido recrear de forma magistral. No faltan, como en todas sus obras, algunos guiños a lo local y así Cabra, el Real Colegio de la Purísima, el Instituto o Peña y Aguayo aparecen en las páginas de esta novela histórica. Histórica con elementos de novela negra. Pepe Calvo afirma “ambas cuestiones no son incompatibles”.

Oficio de escritor.

José Calvo Poyato confiesa que escribir no es fácil, “ni para los escritores”. Se requiere mucho esfuerzo pero “trabajando se consigue llegar al final” afirma este escritor que dedica buena parte del día a este oficio en el que la parte creativa se complementa a la perfección con la base histórica –“soy historiador profesional, me gusta la Historia”, dice. Empiezo a escribir muy temprano, en torno a las seis de la mañana y muchas veces lo hago en la cocina de mi casa”.

Para escribir una novela de estas características, en la que puede permitirse la libertad de introducir personajes o historias de ficción, se llegan a hasta dos años en concebir, plantear, redactar y terminar el texto. “Mi proceso creativo supone una documentación previa muy importante, conocer a los personajes históricos, situarse ante los acontecimientos y la época lo mejor posible. Luego seleccionar los hechos que van a constituir la novela y por último plantear la trama, que procuro no cerrar hasta el final, del que se tiene solo una idea que puede ir cambiando conforme avanza la redacción”. Lo más importante a la hora de ir cerrando la trama es “no dejar flecos sueltos”.

A quiénes quieren empezar en este campo, a los aprendices de escritor, recomienda “trabajo, trabajo y trabajo; no desfallecer; no hacer caso a los malos agoreros ni a los que ponen zancadillas: no merece la pena”.

José Calvo es uno de los historiadores locales que han escrito sobre las de algunos de nuestros pueblos limítrofes, y junto a José L. Casas, han escrito las historias de Cabra en los siglos XVIII, XIX y XX, habiendo iniciado estas publicaciones con su Historia de la Villa de Cabra en el siglo XVII, que le valió el Premio Juan Valera en 1978.

Sus novelas se desarrollan en Sevilla, Madrid, Toledo o Granada. ¿Para cuándo Córdoba?, le han preguntado algunos periodistas. Y nos dice que ya tiene en mente situar alguna trama en la Córdoba literaria en algún futuro trabajo.

Hay quien dice que algunas de sus obras y personajes podrían servir de base a un guión televisivo o teatral. Ya pudimos ver en escena su novela sobre Calderón. Quizá esta novela de Mariana podría también ser la base de una posible serie de televisión sobre tan singular dama andaluza.

Las obras de José Calvo Poyato han sido traducidas al alemán, italiano, francés o portugués, no lo han sido al inglés, “me gustaría, pero….” .

Entre sus referentes literarios en la novela histórica actual está José Luis Corral, “todo un maestro”. Entre los del pasado Pérez Galdós “es uno de mis novelistas preferidos, también Quevedo” y le parece una obra extraordinaria El Lazarillo de Tormes. Entre los extranjeros se queda con Victor Hugo y Tolstoi. No teme inventar hechos que no existieron, y le gusta dejar claro a los lectores “lo que hay de historia y lo que hay de ficción”, colocando alguna nota al final de sus obras señalando estos aspectos. En sus libros se deja ver su labor de docente, el rigor del historiador, la dedicación del investigador o el ingenio del novelista.

Hace unos días estaba en RNE en un encuentro digital con lectores y radioyentes que le preguntaron. Entre sus respuestas, encontramos algunas de las claves que definen a Pepe Calvo y que he recogido en estas líneas. 

En sus comentarios finales José Calvo Poyato decía:

Creo que Mariana de Pineda es un personaje fascinante que merecía una novela en la que ella fuera la protagonista. Ha sido objeto de ensayos, poemas, canciones, dramas, una ópera, una serie de televisón, multitud de folletos en el siglo XIX de contenido político. Había aparecido, como personaje secundario en alguna novela. Sin embargo, no había sido la protagonista de una novela. He procurado rendirle homenaje en "Mariana los hilos de la libertad". Lo de los hilos alude, como comprenderán, a la bandera que se convirtió en la prueba de carga de su juicio y, utilizada arteramente, sirvió para condenarla. Por cierto, Mariana no bordó nunca una bandera, ella hizo el encargo a unas bordadoras del Albaycín”.

Después de un buen rato charlando de otras muchas cosas, la mañana ha avanzado y estamos ya casi en el mediodía. Suenan las campanas de la Asunción y nuestra charla termina en el Círculo de la Amistad.

El próximo 12 de diciembre de 2013, a las 20:30h. en el patio de cristales del Instituto-fundación Aguilar y Eslava, José Calvo Poyato presentará su libro, editado por Plaza&Janés, Mariana, los hilos de la libertad.

domingo, 6 de octubre de 2013

Cordeles, despedidas, bienvenidas…

El domingo de la subida de la Virgen a la Sierra, es una jornada que marca, de alguna manera, el inicio oficial del Otoño egabrense, pues Septiembre ha alargado las noches de paseo y los días de calle con la costumbre de ir a ver a la Virgen en la parroquia.

En este día tan especial, los que hemos vivido el momento de “echarle los cordeles” a la Virgen de la Sierra en Cabra, sabemos que es especial, distinto, entrañable.

En el inicio mismo del parque natural, donde las estribaciones de la Sierra de Cabra empiezan, en lo que fue el antiguo paso a nivel y antes de comenzar la subida de la Virgen de la Sierra a su Santuario, allí se ponen unos cordeles atados a las andas de la Patrona, para que quiénes suben con Ella, ayuden a tirar del trono y permitan aliviar el trabajo de los costaleros en tan emocionado ascenso al Picacho. Así, como si fuera “ligera de equipaje”, la Virgen parte entre aclamaciones y rezos, entre oraciones y plegarias.

Es momento de despedida, de decir adiós a la imagen de la Virgen que ha estado entre nosotros en Cabra. Los primeros rayos del sol confunden a quién presencia la escena, mezclándose el brillo de nuestros ojos con alguna lágrima furtiva que es casi imposible retener. En apenas unos segundos, la Virgen inicia la marcha con un brío impensable y parece que va volando subiendo la impresionante cuesta por la que la llevan. En esos segundos, muchos recuerdos se presentan de pronto.

Recuerdos de la niñez cuando era el lugar en que, en familia, se despedía a la Virgen para luego irse por la vía hasta la Fuente del Río.

Recuerdos de las veces que, con los amigos, subíamos hasta la Sierra en esta jornada tan especial y emotiva, tan auténtica y nuestra. Algunos siguen fieles a esta costumbre y continúan haciendo la subida cada año en los cordeles.

Recuerdos de los momentos compartidos con aquellos que ya no están entre nosotros y nos faltan. ¡Ay!, como se echan de menos.

Y luego, cuando el sol aparece por la cima de la Sierra, y sube triunfante rompiendo la penumbra del amanecer, el brillo de las andas y la visión trasera del templete que cobija a la Virgen, entre la polvareda del caminar rápido de quiénes van con Ella y la llevan, nos sitúa en un adiós que entristece y parece decirnos que todo pasa, que lo efímero aún siendo bello, es efímero.

Más hay una perspectiva, en ese momento de añoranza y emoción que suele ser común en las despedidas, y nos confunde por completo. Es la de quiénes esperan en la Sierra la llegada de la Virgen que sube por los caminos de la serranía egabrense y no han estado en el adiós.

Entonces la sensación es de dicha y esperanza, de alegría y gozo al ver que vuelve la Virgen a su casa en la cima de aquella montaña santa que está tan cerca del cielo.

Conviven así dos momentos difíciles de explicar, tan complejos de aceptar y más aún de compartir a la vez, pero que aparecen claros con las sensaciones que nos dan esa despedida de Cabra y esa bienvenida a la Sierra. Irse y llegar a un tiempo.

Extraña combinación de emociones que me lleva a pensar que, algo así, es lo que ha de pasar en ese momento irrenunciable en el que un adiós, quizá lo sea solo para quién nos lo diga. Y será el principio de un camino en el que quien lo ha iniciado, es esperado por quiénes ya están arriba deseando que llegue el ansiado re-encuentro o la vuelta a casa.  

martes, 27 de agosto de 2013

Cabra en el Recuerdo.

Una imagen vale más que mil palabras. En alguna ocasión este dicho popular da en el clavo. En otras rotundamente no. Incluso creo que hay más en las que las palabras valen tanto o más que la imagen.

Hoy me refiero a una iniciativa que tiene mucho de social. Surge en las redes sociales y de la mano de personas que amamos las palabras y amamos la imagen. Y sobre todo de unos deseos irrefrenables de compartir recuerdos, de recuperar memoria, de dar a conocer fotografías y ponerles las palabras necesarias para que, definitivamente, no entren en el olvido y queden registradas. Para que cuando alguien las vea, sepa quién sale en la foto, qué escena está representada, que lugar o época, cualquier información que, de otro modo, habría quedado solo en la mente de quiénes sabían lo que era. Para que sigan teniendo vida. 

Cabra en el Recuerdo es una apuesta por saber más de nosotros mismos. No de recuperar, sin más, imágenes antiguas que ya se han publicado antes y que quizá nos resulten familiares o conocidas; o de sacar a la luz imágenes que ya nadie sabe descifrar. 

Mi madre, Cecilia Montes y unas amigas
en la Sierra, con el "coche" de Aranda. 
Se trata de esas fotografías, muy nuestras, que guardábamos en una caja de zapatos o en una vieja lata del Cola-Cao. De esas que hay en el álbum familiar que tenía las pastas rotas o descosidas las hojas, de haberlo visto tantas veces. Ese montón de fotos apiladas como los antiguos cromos de un álbum coleccionable, quizá liadas en un papel de periódico y atadas con hilo de algodón. Fotos de escenas familiares, cotidianas para algunos de nosotros, que eran desconocidas para los demás. Fotos en las que salen personas, que con las palabras nos cuentan sus vidas. Fotos que reflejan situaciones que solo puede contar quién las conoce. Fotos con edificios, calles, establecimientos, colegios o casas. Fotos con lugares. Fotos con recuerdos. Fotos con personas. Fotos con memoria. Fotos con historia.

Una memoria y unos recuerdos que ahora podrán compartirse y que, gracias a la imagen y a las palabras, permitirán reconstruir una parte de nuestra historia. Antes relegada al olvido familiar y ahora, gracias a esta feliz idea, nos mostrará la historia social de nuestras vidas compartidas.

Surgida de la pasión de quiénes la han empezado a poner en marcha, permitirá que todos podamos disfrutar de esas fotos y sus palabras, para saber mucho más de lo que fuimos, de lo que somos, de cómo fuimos, de lo que hicimos o hicieron otros antes que nosotros.

Con mi abuela Dolores Luna Muñoz
bajo el limonero del patio de mi casa.
Así es Cabra en el Recuerdo y todo lo que ha supuesto que haya surgido en facebook. Una idea que ya tuvo algunos promotores en otros blogs pero que ahora ha cogido fuerza y dinamismo inauditos. Solo hay que tener ganas de compartir fotos y palabras. Así será posible conocer todo lo que fue y todo lo que es Cabra en el Recuerdo

Pueden enviar sus fotos y comentarios a:




Y participar en las redes sociales y en el blog:



miércoles, 21 de agosto de 2013

¡Que no daría yo….!

Hoy es un día especial para mis recuerdos. Escuchaba temprano, con las primeras luces del día, esta bulería en la potente voz de una Rocío Jurado exultante y recordaba un sinfín de párvulas escenas. Me sorprende la capacidad de recordar imágenes con el paso de los años. Y más aún la claridad con la que afloran en esta etapa de la vida, superada ya la barrera del medio siglo. 

En esos recuerdos, que me parece intuir en blanco y negro o en un color descolorido, como si de una fotografía antigua se tratara, veo un mostrador y una tienda. Era el Muygar, donde trabajaba mi padre. Los Almacenes García Lucena de la calle Buitrago, ahí es nada.

Aunque no siempre podía hacerlo, me gustaba ir a jugar entre aquellas estanterías que me parecían altísimas, llenas de cajas con un sinfín de anotaciones y números incomprensibles para mí. Subir las escaleras y entrar por laberintos de madera y cartón que imaginaba, era como un viaje iniciático hacia un lugar mágico, donde la aventura nacía y todo parecía misterio. Recuerdo cómo se cosían los botones al cartón del muestrario. Alguna vez incluso me dejaba coger aquella aguja gigante, enhebrada de un blanco hilo de algodón, otras veces con espartillo, para fijar toda clase de botones a los cartones que luego conformaban aquel libro en el que tanto costaba decidirse a la hora de elegir un botón, un fleco, un galón o un encaje.

Había una expositor de cristal, con anaqueles de brillante níquel y espejos de fondo que agrandaban el espacio de la tienda reservado a los clientes. Sobre aquella vitrina había botes de colonias y perfumes y en la parte inferior otros más grandes de cristal con colonia a granel y tapones de vivos colores. Una de mis aficiones favoritas era rellenar de colonia aquel bote de plástico, mirando bien la raya de la medida y luego echarlo en el bote que traían de sus casas las mujeres para llevarse Heno de Pravia de la marca Gal, con aquella G enorme que había en la etiqueta amarilla. Cuando me despistaba, orgulloso de la tarea y se me derramaba, frotaba mis manos para que quedaran impregnadas de aquel aroma que aún recuerdo fresco y cercano. No se me olvidan la Myrurgia o la cara del hombre que había en todos los botes de Floïd (que nunca sabré porqué lleva diéresis en la i). Ni tampoco el Atkinsons, que solíamos regalarle para el día de su santo.

Algunas jornadas, bastantes, la tienda ocupaba todo el tiempo. Como aquellos interminables días de inventario, cerrado al público y llevando por la puerta de la calle Las Parras algún avituallamiento para la media mañana o la merienda, pues el almuerzo lo hacían la tienda o al terminar en alguno de los bares de la calle. Eran especialmente largas las noches del 5 de enero. Hasta bien entrada la madrugada no sentíamos las llaves en la puerta de la casa y nos disponíamos a dormir entonces, sabiendo que papá había llegado. Los nervios lo impedían porque sabíamos que, a partir de ese momento, podrían llegar los Reyes a cualquier hora.

Hoy me quedo con estos recuerdos, que son solo un botón de muestra de lo mucho que aprendía y de lo que disfrutaba con mi padre. En estos días en que su recuerdo se hace más cercano, solo cabe disfrutar de ellos y revivir todo lo que disfruté, compartí y sobre todo, cuánto aprendímos de él. De su cariño, honestidad, responsabilidad, bondad, entrega, dedicación, templanza…..

¡Que no daría yo!… cantaba Rocío. Y eso mismo digo. ¿O quizá no?.

Nos cabe la suerte de hacer memoria y recordarlo, revivirlo, tenerlo presente junto a todo aquello que forma parte de lo vivido. 

Por tantas cosas, todo el cariño y gratitud hoy, van para él, vivo y presente día a día en nuestras vidas, a pesar de la ausencia física que nos hace añorarlo más si cabe. 

miércoles, 14 de agosto de 2013

Isis, el Nilo y Cabra

La época hispano-romana de Igabrum es una de las facetas de nuestra historia local más interesantes y atractivas. Gracias a los restos arqueológicos y a los estudios que se han suscitado en torno a ellos, podemos conocer mejor cómo era. Sabemos bastante del Mitra y lo que le rodea gracias a los avances en la investigación en torno a esta bella y única escultura de la Hispania Romana sobre tan singular divinidad irania.

Pero quizá es menos conocida, o al menos a mí me pasaba, otra de las religiones que hubo en Igabrum y que, gracias igualmente a los testimonios epigráficos que se conservan, permite acercarnos a un sugerente e interesante debate. Me refiero al culto que tuvo en Igabrum la divinidad egipcia ISIS.

Isis, “Señora de las Pirámides”, Gran Diosa de la fecundidad, por decir alguno de los muchos atributos que le asignaron sus devotos, aparece como uno de los cultos que profesaban los igabrenses de los siglos I y II d. C. Así lo atestiguan dos piezas singulares que desde la segunda mitad del siglo XX, suscitan una polémica científica muy interesante.

Isis aparece en la antigua Igabrum como deidad nilótica equiparándose con una Isis fluvial que antecede a la Isis Pelagia, protectora de la navegación. Para los historiadores, su presencia en Cabra constituye “una de las pruebas de que Igabrum se emplazaba sobre una importante red comercial”.

Sobre cómo llegó el culto a Isis en Igabrum, la profesora Mª Luisa Sánchez León, en su  libro “Economía de la Hispania Meridional durante la dinastía de los Antoninos”, (USAL, 1978) plantea que Igabrum sería un lugar con importantes conexiones comerciales de ahí la presencia de este culto egipcio y la existencia de un colegio profesional en torno al mismo.  El hecho de que sea un colegio profesional el que dedica las piezas arqueológicas que comentamos, incide en esta importancia comercial o económica de la zona y de su organización en los siglos I y II d. C.

En 1957 se documenta la primera escultura y se inician las aportaciones científicas en torno a  su origen, sentido y circunstancias. Quién primero habla de la pieza A. Garcia y Bellido, se refiere a ella como manifestación de la devoción del colegio de fabricantes de lucernas que tenían a Isis por patrona, los illychiniarius.

Se trata de una estatuilla de mármol blanco, de grano fino y cristalino, que no parece de origen local, sino italiano. Representa un personaje (unos dicen que varón otros que mujer), recostado en una peana de 46 cm. de ancho. Le faltan los pies y parte de las piernas, la cabeza y el cuello, el brazo derecho y la mano izquierda”. (Así la describe Blanco en su trabajo “El Nilo de Igabrum” en la revista Habis, 2 US, 1971). 


En la parte delantera tiene una inscripción en dos líneas:

T. FLAVIUS V(ic)TOR COLLEG(IO)
ILLYCHINIARIO(RU)M PRATI NOVI D(ONUM DEDIT)

Leiden, en 1967 identifica a los illychiniarius como colegio de ceramistas, fabricantes de lucernas que tenían a Isis por patrona y le rendían culto organizado. Blanco Freijeiro en 1971 cambia el discurso y sostiene que la grafía ha sufrido rotura y que en realidad debería ser siliginiarii, estableciendo que se trataba de un corporación oficial de panaderos “que cocían pan blanco”. Incluso sugiere que el patrum novum del que habla la inscripción sería Igabrum como productor de trigo: “en ningún lugar mejor que en Cabra, atalaya de la triguera campiña cordobesa, se podía reverenciar a este Nilo equiparado con el Triptolemo eleusino por la aguda pluma de Ateneo”. La escultura es masculina y representa para él al Nilo. Tanto García y Bellido como Lucía Segura, sostienen que “por sus atributos puede representar perfectamente a Isis como deidad flluvial y más concretamente nilótico”.

J. Gil (Habis 4, US 1973) explica el significado etimológico del término ILLYCHINIARIORUM, sugestivo por sí solo, y concluye que ha de referirse a los que fabricaban las mechas para las lucernas que, al estar hechas de papiro, dedican una estatua con la representación del río Nilo, de donde procedía el material. Lucía Segura en 1988 mantiene que sería un colegio profesional de canteros, “cuyo principal instrumento fue la lucerna, instrumento sagrado presente en las ceremonias isíacas”, afirmando que los illychiniarii tendrían un papel destacado en las procesiones con ISIS llevando lámparas o lucernas sagradas. E insiste: “el nexo de unión lo constituirían las lucernas, como símbolo sagrado en el culto isíaco e instrumento de trabajo en estos profesionales”.

A.T. Fear (Isis and Igabrum, en Habis, 20 US 1989), no acepta la interpretaciones previas sobre los illychiniarius ni como fabricantes de mechas, ni como panaderos, ni como canteros. Para él se trata de un colegio de carácter religioso, perteneciente al culto isíaco y que “este Nilo representado en la estatua igabrense es Isis”.

Sobre el culto a Isis en Igabrum, contamos con otra inscripción, en una lápida, dedicada a una igabrense, llamada Flaminia Pale



Éste es el texto:

PIETATI AUG. FLAMINIA PALE ISIACA IGABRENS(IS) HUIC ORDO  M(UNICIPII) M(UNICIPIUM) IGABRENSIUM OB MERITA STATUAM DECR(EVIT) QUAE HONORE ACCEPTO IMPENS(AM) REMISIT

Lucía Segura Arista aporta un detallado análisis de estas inscripciones en un libro de 1988, “La ciudad íbero-romana de Igabrum”, al que remito para conocer mejor Igabrum. Sobre esta lápida apunta varias notas de interés al respecto. 

Se vincula una autoridad religiosa del culto a Isis con la religión oficial (Piedad Augusta); señala que es el municipio a través de sus autoridades (Ordo Municipio Municipium Igabrensium), quien dedica este honor, incidiendo en el carácter oficial del culto; nos dice un nombre, Faminia Pale, que es sacerdotisa “isiaca igabrensis”, mujer con una dignidad importante y finalmente testimonia el culto a Isis en todos los elementos sociales de la antigua Igabrum. Nada conocemos sobre si existió un iseum, como el que se encuentra en Baelo Claudia, datado en 1980, quizá el mejor de todos los restos arqueológicos del Imperio Romano y testimonio de la importancia del culto de la diosa egipcia en la Península. 

Fueran fabricantes de lucernas, trabajadores de las canteras, fabricantes de mechas de papiro para las lámparas, panaderos o colegio religioso, lo que está claro y es incuestionable es que formaban colectivo organizado que rendían culto a Isis en Igabrum, reconocido oficialmente y que dejaron pruebas de todo ello en las dos piezas a que nos hemos referido. 

Estas piezas se encuentran en el Museo Arqueológico de Córdoba, aunque en la última remodelación no las hemos visto expuestas. Tampoco hemos visto referencias a la presencia de estas religiones en Igabrum, aunque los datos en trabajos científicos si que manifiestan su relevancia. Para J. Alvar Cabra (Igabrum) es, con Mérida (Emerita Augusta) y Valencia (Valentia), "el tercer municipio hispano-romano de culto colectivo a Isis". Lucía Segura, en su monografía mencionada, al hablar de los cultos orientales afirma que éstos “constituyen el apartado de más representación en Igabrum”. Supongo que esa relevancia, no ha sido tenida en cuenta por los responsables del arqueológico provincial que han dejado olvidadas tan significativas piezas igabrenses en el Museo cordobés.


Por casualidad (¿?) me topé con estos documentos hace apenas unos días, buscando información sobre una pieza romana del siglo II d.C. que se encontró en el Cortijo Ribero y que está en el Arqueológico Nacional. Entonces recordé que había oído hablar de Isis y de los Illichyniarius en Cabra. Y me di cuenta que todo esto pasaba en torno a la fecha del 12 de agosto en que tenía lugar en el antiguo Egipto y luego en Roma, la Lychnapsia o fiesta de las luces en honor a Isis. En la radio escuchaba que ese mismo 12 de agosto se hacía público el ganador de la “lámpara minera” del concurso de cante de La Unión. Y coincidía con la noche más activa de las Perseidas

Luces, lámparas, minas, cultos, canteras… ¿casualidad?.




Se puede consultar la Revista Habis – Universidad de Sevilla en el siguiente enlace:




sábado, 13 de julio de 2013

MARIA GUARDEÑO, bisabuela de Picasso.



María Guardeño es el nombre de una mujer egabrense que nació en Cabra en 1798 y murió en Málaga en 1869. Lo más singular de su historia es que es el eslabón por el que se confirman las raíces egabrenses del pintor malagueño Pablo Picasso.


Se casó en 1810 con un joven italiano de Sori, Tomaso Picasso, alumno del colegio de Náutica que llegó a ser capitán. De su matrimonio con este italiano, María Guardeño tuvo seis hijos.

El primero de ellos, Juan Bautista Picasso Guardeño, fue marino y padre de Juan Picasso González, general de la Armada que pasó a la historia por dar nombre a un informe sobre el desastre de Annual de 1921, conocido como Informe Picasso, que "provocó la caída del gobierno y el golpe de estado de Primo de Rivera en 1923".

Pero nos detenemos en el quinto, Francisco Picasso Guardeño, marchó a Cuba donde según parece formó una nueva familia cuyos descendientes podrían ser los parientes cubanos y de color de Pablo. Según cuenta su biografía, estaba hecho un buen "prenda".

Antes de irse a Cuba, Francisco Picasso Guardeño se casó en Málaga con Ines López, con la que tuvo, antes de casarse, seis hijas. Una de ellas, María Picasso López se casó con José Ruiz Blasco, que fueron los padres de Pablo Ruiz Picasso.

Dicen que Pablo heredó el físico de su madre, pequeña y morena y que ésta, a su vez, lo traía de su padre, Francisco Picasso Guardeño, que a buen seguro habría heredado esos rasgos de su madre, la egabrense María Guardeño, bisabuela de Pablo Ruiz Picasso.

En noviembre de 2003 publicábamos en La Opinión de Cabra un artículo dedicado a Picasso y a la información que nos llegó entonces sobre la visita de Paloma Picasso a los archivos bautismales de la parroquia de la Asunción. Desde entonces se especulaba con esta información que ahora, en estas tardes de julio he podido confirmar, pues está claro que Paloma Picasso encontró sus orígenes egabrenses en María Guardeño Parra.


Curiosamente, sería otra egabrense la que, desde su responsabilidad en la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Carmen Calvo, pondría todo su esfuerzo para hacer realidad el Museo Picasso Málaga, estando considerada "una de las grandes catalizadoras del proyecto" siendo inaugurado el 27 de octubre de 2003 en Málaga. 

Web del Museo Picasso Málaga:
http://www.museopicassomalaga.org/

Toda la información sobre los antepasados de Picasso en la página de la Fundación Picasso:
http://www.fundacionpicasso.es/portal_es/menu/submenus/seccion0007/secciones/submenu0009




domingo, 7 de julio de 2013

Bares en España


En 1986 Gabinete Caligari puso música y letra a una de las costumbres más populares de nuestros pueblos. Bares, ¡¡qué lugares!! decía el mítico Urrutia en este tema que todavía sigue dando que hablar y sirve de título a blogs, programas de TV, páginas de facebook y qué se yo. Incluso podría haberme servido de título para esta entrada que retoma el entrelíneaspuntocom.


El caso es que esta mañana en la prensa digital veía un curioso artículo sobre los bares en España. Y viene un poco a colación el hecho que hayan sido varias marcas de cerveza o refresco las que están promocionando los bares como lugares para consumir sus productos en compañía de amigos o conocidos. El bar es un lugar común que sirve de marco para confidencias, amores, conversaciones públicas, comentarios, visionado de partidos o competiciones deportivas, actuaciones musicales en vivo o en diferido. Un sinfín de opciones que finalmente conforman al bar como espacio para compartir y de qué manera. Y que forman parte de nuestra cultura gastronómica y social.

Además suponen una apuesta emprendedora por parte de las personas que ponen en marcha estos negocios, con todo lo que llevan de carga tributaria, municipal, administrativa, laboral, etc. y que son pequeños y medianos empresarios los que sostienen este tejido empresarial al servicio de tanta gente.

Algunos permanecen en el tiempo y otros se pierden cuando sus propietarios se jubilan y no tienen quién los continúe. Otros nacen y mueren en períodos breves, pero ahí están, formando parte de ese itinerario en el que, en cualquier época del año, nos esperan para ofrecernos sus tapas, sus mejores recetas, la atención para sentirnos muy bien servidos y seguir disfrutando del rato de ocio que disfrutamos entre sus muros.

Decía que lainformación.com, en un enlace que inserto al final, ha elaborado un artículo con datos publicados en el anuario económico de La Caixa 2012 y nos ofrecen los bares que hay en cada pueblo y ciudad de más de 1000 habitantes. De estos datos lo más curioso es que, a pesar de la fama, Andalucía no está entre los territorios del estado español que tienen más bares por habitante.

Málaga es la primera capital andaluza del ranking que ha realizado el periódico y ocupa el lugar 15º; le siguen Cádiz en el 31º, Granada en el 36º, Córdoba en el 39º, Huelva el 40º, Almería el 41º, Sevilla el 48º y Jaen, en penúltimo lugar de las cincuenta provincias que se incluyen en la relación.

Entre los diez primeros pueblos y ciudades con más bares de España, no hay ninguno en Andalucía y en los datos finales lainformación.com dice: "el noroeste de la Península, la zona norte de Extremadura y la costa mediterránea tiene en su superficie la mayor concentración de bares por habitante, mientras que las zonas del interior y Andalucía septentrional son las que menos."

Otro mito más que cae cuando se ven los datos.


lainformacion.com
http://graficos.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/cuantos-bares-hay-en-espana_rFdsfzyB6saMFCeNfkNoz3

Al calor del amor en un bar - Gabinete Caligari
https://www.youtube.com/watch?v=iNS_EPpQGPg

lunes, 4 de marzo de 2013

Cofradías ¿crisis?.

Veo en la televisión andaluza que hay crisis en la Semana Santa de Cabra. Lo escucho también en un programa de la emisora pública de Andalucía, en el programa de la Semana Santa cordobesa Paso a Paso. Lo leo también en algunos comentarios de las redes sociales. Y me pregunto ¿qué está pasando?.

No creo que sea de recibo decir que todo esto está en crisis. Habrá que analizar qué cofradías son las que tienen esa crisis, cuáles son los motivos que la han provocado, qué medios se pueden poner para encauzarla, en definitiva, analizar, proponer, actuar. Y una cosa, si hubiera que ir pensando en fusiones, que nadie se llame a engaños: cuanto antes mejor. Mantener las cosas por mantenerlas no solo es un error sino un grave riesgo por la imagen tan nefasta e incierta que pueda darse.

La Agrupación de Cofradías pasa por malos momentos quizá por la falta de implicación de los cofrades en este organismo pero quizá también porque nos hemos acostumbrado a ir cada uno a lo suyo en cuestiones organizativas, de cultos o de los numerosos actos que se organizan, algunos sin más sentido que un protagonismo excluyente, poco integrador y a los que apenas si asisten quiénes tienen compromiso con los que participan o al que se va según el grado de interés personal, político o social del asistente y no en función del interés que suscite el acto organizado y su contenido. Y para colmo toda esta amalgama de actividades se concentra en apenas diez días de la breve cuaresma que se vive en los intensos fines de semana. La agenda cofrade se convierte en un sinfín de compromisos por cumplir más que en una verdadera participación de la que se disfrute realmente. Y no digamos del esfuerzo que han de realizar los medios para “quedar bien” con todos los organizadores. Y de los “medios” que hacen falta, a veces, para cumplir. ¿Es esta una manera acertada de afrontar la cuestión?

Me pregunto también si realmente son necesarios tantos pregones, presentaciones de carteles, exposiciones, exaltaciones, y ese largo etcétera que nos abruma y que debilita los actos centrales, que habrían de ser pocos, bien organizados y que, por tanto, tuvieran poder de convocatoria, siendo realmente esperados por los cofrades y por el pueblo en general.

Hay algo más, y es ahí donde radica la clave de bóveda de todo el sistema, creo que las personas que se integran en las Cofradías y que realizan un esfuerzo digno de admiración necesitan, en no pocos casos, una formación adecuada que permita la mínima preparación para trabajar en este imbricado laberinto de las cuaresmas en las que cada vez coinciden más actos sin que pongamos el mínimo freno y sin que apenas se organicen adecuadamente. No se vale para todo si no se está preparado y menos si no se forma un equipo mínimamente cualificado.

Todo ese complejo entramado me lleva a pensar que se extrapolan algunas cuestiones, magnificándose unas, obviándose otras. Y al final, la mediocridad campa por sus fueros y hace gala de una presencia subliminal que da al traste con la auténtica realidad que subyace en unas instituciones centenarias que han pasado por muchas vicisitudes y que, al final, están condenadas al propio devenir que le marquen sus responsables.

Somos muchos, es verdad, precisamente por eso hay que ser mucho más coherentes, conscientes y lo suficientemente cautos y responsables para saber hacer las cosas y hacerlas lo mejor posible.

Y para que esto no pase, insisto en el planteamiento que mantengo desde hace años: hay que estar formados en todo. Desde el vestir de las imágenes (para evitar bochornosas estampas que afloran cuando uno menos lo espera); hasta el conocimiento musical suficiente; pasando, necesariamente por la formación religiosa, litúrgica, histórico-artística y si me apuran administrativa, social y protocolaria que subyace y rodea a nuestras cofradías. Aparte de la aceptación de los deberes inherentes a formar parte de ellas y que, muchas veces, olvidan bastantes cofrades.

Ser respetuosos con el pasado, no tergiversar las cosas por desconocimiento o ignorancia, no olvidar que antes que nosotros pasaron otros, no creernos ni los únicos ni los mejores, aceptar las críticas que se hacen con respeto, asumir los errores y saber verlos, ser consecuentes con lo que se nos pueda encomedar… en fin, son tantas cosas, que lo que no me resigno a consentir de ninguna de las maneras, es la mediocridad. 

Y para eso, no hay mejor receta que la formación y la preparación de los responsables y de los componentes de nuestras cofradías.

                                                Como decía el viejo refrán: que cada palo aguante su vela.

            

lunes, 25 de febrero de 2013

MANIFESTARSE POR ANDALUCÍA


MANIFESTARSE POR ANDALUCÍA

Este 28F vamos a salir a las calles en una manifestación POR ANDALUCÍA, por los derechos, por el empleo, por la dignidad.

Convoca la Plataforma de Organizaciones Sociales de Andalucía y lo hacen reclamando una idea que ya fraguó allá por el año 1977 cuando tantos andaluces salieron a las calles, reivindicar la AUTONOMÍA para Andalucía, reclamar derechos y empleo, exigir dignidad política y ciudadana. También se reclama el espíritu y la participación que los andaluces y las andaluzas tuvieron en la votación que hizo posible que tengamos una autonomía plena como Comunidad histórica del Estado Español.

Han pasado más de 35 años de aquella manifestación multitudinaria y de otras muchas que tuvieron lugar en los años convulsos de la incipiente Democracia española, fraguada a base de cesiones y consensos; de diálogo y concertación; de esfuerzos políticos e ilusión ciudadana. Y de Política con mayúsculas, que ahora debemos volver a dignificar exigiendo a quiénes nos representan que la ejerzan con coherencia, honestidad y buscando lo mejor para los ciudadanos. 


La situación actual exige una respuesta contundente por parte de la ciudadanía. No podemos aguantarnos con lo que toque, pues tenemos la capacidad de mover ficha y hacerlo desde la seguridad que nos da tener la SOBERANÍA POPULAR que reside en el pueblo.

Salir a la calle el Día de Andalucía es un deber ciudadano, es un derecho que no podemos dejar pasar, es una manera de manifestar nuestra indignación y sobre todo, es la forma más sensata de hacer visible nuestra negativa a resignarnos.

Por eso, con el recuerdo de aquellas manifestaciones que tuvieron lugar en los años 70 del siglo pasado y que tanto influyeron en nuestra manera de ver las cosas, hoy vuelvo a coger la bandera blanca y verde, para salir a las calles un 28 F, reclamando derechos, empleo y dignidad, y hacerlo desde Andalucía y por Andalucía.

Que la calle sea un clamor. Ese es el reto del próximo 28 de febrero de 2013 que solo nosotros, participando, haremos posible. En Córdoba, la manifestación sale a las 12 de la mañana de la glorieta de la Cruz Roja. 

POR ANDALUCÍA, por los derechos, por el empleo, por la dignidad.

jueves, 3 de enero de 2013

Cuentos japoneses 日本昔話


Bulevar del Gran Capitán de Córdoba. Pasadas las tres de la tarde sigue la animación y se ven algunos de los numerosos turistas que pasean por Córdoba. Buscan, quizá, lugares por descubrir.

Una pareja de turistas en toda regla. Ella con rasgos orientales y mucho colorido en sus ropas; él con sombrero de cuadros, bufanda roja. Y cámaras colgadas. Por sus rostros, mayores que yo. Hacía frío a pesar de la hora.

Pasaba por la puerta de San Hipólito, esa colegiata ignaciana que sirve de panteón real tras un pequeño recinto amurallado en medio de la ciudad. Alguien dijo: - perdón

Volví la cara. Un hombre muy educado, hablando español con acento hispanoamericano, me preguntó si podía atenderle. Me detuve.

Antes de que yo dijera nada, empezó por decirme que buscaban un lugar donde que comer que no fuera para turistas. Querían comida casera, “como la que hagan ustedes en sus casas”. Pensé decirle que yo era de Cabra… y antes de poder hablarle, me espetó: “espero que no sea usted uno más de los muchos que en el camino que llevamos andado desde la Mezquita, nos han dicho que no son de Córdoba”. Sin duda –pensé- se les pasó la hora de comer.

- Bueno – dije- no soy cordobés de la capital, sino de Cabra donde vivo, aunque ahora ando por aquí por razones profesionales.

Bastaron mis palabras para que comenzara una breve conversación.

- ¡Ah, de Cabra, la conozco por referencias. Bella ciudad. En mis viajes he leído algún libro de Valera, sus cartas resultan muy interesantes. Sus Cuentos Japoneses, aunque breves, me gustan mucho. Y también a mi mujer. Ella es japonesa, allí vivimos desde hace años.

Y empezó a conversar mientras les dije que conocía un sitio al que, por razones de trabajo, he ido alguna vez y donde ponían comida casera con amabilidad y buen servicio, a un precio asequible. El precio no es problema, me dijo amablemente. Les invité a ir juntos pues me venía de camino.

En el breve paseo por las callejas del centro de Córdoba, me dijo que había sido profesor de Lógica en la universidad de Tokio y su mujer periodista de una revista japonesa. Que habían venido a España, en esta ocasión, de vacaciones. Y me habló de los métodos de espiritualidad que había aprendido en su vida en Japón. Yo le hablé de mis creencias cristianas y al pasar por la plaza de San Ignacio, indicó que conocía algo de la historia de las fundaciones de los jesuitas en el Japón. Me dijo de que para ellos no existe la suerte, ni tampoco los problemas. Que la vida son circunstancias que hay que sortear. Yo le mencioné la Providencia; él me habló de los “Kami”, de los seres espirituales del Sintoismo, del significado de atravesar las puertas de los santuarios japoneses y de la búsqueda de la armonía.

No tenía prisa y dudo si tenía realmente ganas de comer.

Me habló de su interés por los claveles de Chiclana o de Guadix, - mucho mejores que los de Holanda – afirmó rotundamente; que le gustaba Córdoba y su historia. Volvió a los claveles para decirme que el comentario sobre los de Holanda venía a cuento de que sabía que en más de una ocasión los habían rechazado en Japón por “unas motas blanquecinas sobre el rojo” y entonces, me dijo: Priego está cerca de Cabra, ¿no?.

Pensé que iba a hablar de algún reportaje turístico, pero no. Le conteste que muy cerca y me dijo: Conozco Priego por unas patatas fritas. Se detuvo y continuó: No se quién será el empresario que ha conseguido meter esas patatas fritas con aceite de oliva y con sal rosa del Himalaya en Japón, pero puedo asegurarle que es muy difícil vender un producto allí. Habría que felicitarlo por ello. Se refería a las patatas San Nicasio, que ha lanzado al mercado mundial Rafael del Rosal y que tanta fama están alcanzando, al tiempo que difunden al casi desconocido patrón de Priego.

Sospeché que tenían ganas de hablar, muchas ganas de hablar. Me contó un montón de cosas. Y además incluso quiso invitarme a comer con ellos. Pero les dije que tenía que irme a Cabra para compartir el Roscón de Reyes con mi familia.

Estoy seguro que hubiera seguido hablando y que habría sido una conversación interesante. Pero el final del trayecto había llegado y les dejé, no sin una amable despedida, en el lugar que me pareció andaban buscando. En el trayecto, el profesor y la periodista, hablaron como si nos conociéramos de hacía tiempo.


Al llegar a Cabra, no pude resistir las ganas de releer “El pescadorcito Urashima” y “El Espejo de Matsuyama”. Recordé la interesante conferencia de Juan Leña en el Paseo sobre estos relatos de los que el don Juan de las letras aegabras dijo: “Elijo los dos que me parecen más interesantes: uno porque se diferencia mucho de casi todos los cuentos vulgares europeos; y otro por lo mucho que se asemeja a ciertas leyendas cristianas”.

Pasé la tarde con la sensación de haber estado inmerso en un largo paseo por las embriagadoras calles de Córdoba, escuchando unos entrañables y desconocidos Cuentos Japoneses. Luego, tras leer los relatos que tradujo y recompuso Valera, recordé la conversación con unos japoneses en Córdoba y me pareció haber estado como en un viaje en el tiempo. Sin embargo, de una y otra aventuras, apenas habían pasado unos minutos.

No me tocó la haba del Roscón y disfruté de una exquisita merienda familiar en vísperas del día de los Reyes.